domingo, 3 de febrero de 2019

III Carrera Fundación Real Madrid

Dos meses después, desde el Medio Maratón de Córdoba, he vuelto a ponerme un dorsal, y la verdad, es que tras ese parón necesario para las piernas, y para la mente, ya apetecía volver a participar en una carrera. Dentro de esos dos meses sin dorsal, también ha habido tres semanas de parón total, nada de ejercicio, ni correr, ni bici, ni nadar, ni gimnasio, tres semanas, para disfrutar de mi familia y descansar. Y tras esas tres semanas, empecé un entrenamiento bastante dirigido a coger chispa en las piernas, y es que tras un 2018 en el que hice ocho medio maratones y dos maratones, las notaba sobradas de kilómetros, y faltas de velocidad. 


La carrera elegida para debutar en 2019 fue la que organizaba la Fundación Real Madrid, con fines solidarios, y con varias distancias, con 5k, 10k y carreras infantiles. En esta ocasión solo corrí yo, el peque no lo hizo, ya que el recorrido de las carreras infantiles consistía en dar una vuelta al Estadio Santiago Bernabeu, en torno a un kilómetro, y sinceramente, para un niño de 4 años yo lo veo excesivo. 

La retirada del dorsal bastante bien organizada, como te mandaban un mail con el número del dorsal, y la entrega de dorsales estaba dividida por tramos, todo fue bastante rápido, lo cual se agradece. La bolsa del corredor constaba, aparte de la camiseta, de dos bolsas de snacks de embutidos, un bote de loción corporal, un tarjetero, un libro con la historia de Di Stefano, un buff, y publicidad. En la inscripción podrías optar por la opción Premium, que en vez de costar 12 euros, costaba 30, y que incluía además de lo anterior, una sudadera y una medalla conmemorativa. 


Como he indicado, la carrera tenía dos distancias, 5k y 10k, con dos circuitos diferentes, pero un problema de última hora (la huelga de taxistas de Madrid), hizo que se tuviese que cambiar el circuito de 10k, por lo que al final nos tocó hacer el circuito de 5k, y darle dos vueltas. Habiendo dos salidas, la primera a las 8:55 para los de 5k, y otra a las 9:15 para los de 10k. 

Con este cambio, el recorrido se endurecía un poco, ya que había que hacer dos subidas de algo más de dos kilómetros, por el Paseo de la Castellana, haciendo la parte más dura, que es el tramo que llega hasta Plaza Castilla. El recorrido iba a darnos pocos momentos de tregua, muy poco llano, y la mayoría de los tramos o subiendo, o bajando. 


Como os he comentado anteriormente, tras el parón decidí meter chispa en las piernas, y llegué a la carrera con dudas, por el tiempo sin competir, pero con buenas sensaciones, así que con la idea del recorrido inicial, me planteé el reto de bajar de 46´, luego con el cambio del recorrido, y que además hacía bastante viento, y daba entre costado y de cara en la subida, pensé que no sería posible. En la línea de salida, unos compañeros de Adidas Runners Madrid, me ofrecieron la posibilidad de ir con ellos a un ritmo más tranquilo, pero decidí que los entrenamientos estaban hechos, y que había que probar el resultado en carrera, a pesar del recorrido y del viento. 

En la salida, como no había cajones por tiempos, aunque bueno, esto tampoco es que ayude a veces, los corredores se colocaron como quisieron, y como siempre los hay muy lentos, que incluso salen andando pero qué, como no, están situados lo más adelante posible. Es algo que no termino de entender, como se ponen en riesgo de ser arrollados, de estorbar, de caerse, y formar una montonera, por el hecho de salir adelante, cuando no son capaces de aguantar el ritmo. Lo bueno de la carrera, es que pronto encarabamos la Avenida de Concha Espina, y el Paseo de la Castellana, por lo que la calzada era ancha, y el tapón y el estorbo de los corredores maleducados e incivilizados, nos lo quitamos pronto de en medio. 

Los dos primeros kilómetros llamaban a correr, porque tenías muchos metros en bajada, sobre todo desde que dejamos Concha Espina y encaramos la Castellana, hasta Nuevos Ministerios, donde hacíamos un giro de 180 grados, y empezábamos la subida de algo más de dos kilómetros. Así que intenté aprovechar ese primer tramo favorable, y pasé por el PK1 en 4´39”, y por el PK2 en 9´15”, haciendo ese segundo kilómetro en 4´36”. 



Subir el Paseo de la Castellana, siempre se me atraganta, es un recorrido monótono, con una inclinación que parece que no, pero que te va quemando fuerzas, y que lastra el ritmo, donde parece que no avanzas, y más, si como ese día, tenías el viento que te iba pegando entre el costado y la cara. Además, vas pasando cada metro, y sabes que luego te queda subirlo otra vez. Mi intención era no ceder mucho tiempo en esos algo más de dos kilómetros, pero no salió tan bien como me hubiese gustado, y por el PK3 pasé en 14´14” haciendo ese tercer kilómetro en 4´59”, y por el PK4 pasé en 19´10”, haciendo ese kilómetro en 4´56”. 

Poco después del kilómetro 4, volvíamos a hacer un giro de 180º, para encarar el Paseo de la Castellana hacía abajo, en dirección al Estadio Santiago Bernabeu, al que le daríamos la vuelta, para volver a pasar por la línea de salida. Ese quinto kilómetro, con terreno favorable, ya fuese en bajada o en llano, aproveché para apretar el ritmo e intentar recuperar un poco del tiempo perdido en la subida, haciendo el kilómetro en 4´27”, pasando por el pk5 en 23´37”, a un ritmo medio de 4:43 min/km. 

La segunda vuelta la encaré con bastante ánimo, me sentía bien, y las piernas me estaban pidiendo más ritmo, así que aproveché que no había el tapón de la salida, y sabiendo que venían casi dos kilómetros favorables apreté, para ganar tiempo de cara a la subida. El kilómetro 6 lo hice en 4´20”, es decir 19” más rápido que en la primera vuelta, pasando por el PK6 en 27´57”. Por el PK7 pasé en 32´26”, haciendo ese kilómetro en 4´29”, mejorando el tiempo de la primera vuelta en 7”. 



Tocaba encarar de nuevo la subida hacía Plaza Castilla, y aunque me encontraba mejor, de nuevo se me atragantó, pasé por el PK8 en 37´22”, el tiempo en ese kilómetro 4´56”, lo que suponía 3” menos que en la primera vuelta. El PK9 lo pasé en 42´18”, haciendo el kilómetro en 4´56”, en este caso, el mismo tiempo que en la primera vuelta. 

Pasado el kilómetro 9, llego el giro de 180º, dejábamos la subida, y ya todo lo que quedaba de carrera era favorable, y decidí aprovecharlo, y dejar todas las fuerzas en el tramo que quedaba, apreté, y empecé a adelantar corredores, las piernas empezaban a picar, pero la meta estaba cerca, y me sentía bastante bien. Ese último kilómetro fue el más rápido de toda la carrera, lo hice en 4´18”, y entré en meta con un tiempo de 46´36”, a un ritmo de 4:40 min/km.

A nivel personal, muy contento por la carrera, y por las buenas sensaciones, a pesar del cambio del recorrido y del viento, me quedé a solo 37” del tiempo que tenía en mente, así que este plan que he seguido para meter chispa a las piernas ha funcionado.