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martes, 29 de octubre de 2019

Conclusiones tras mi octavo maratón

Tras contar como fue la experiencia en el Maratón de Chicago (parte I y parte II), es el momento de sacar conclusiones de toda la experiencia vivida, desde el primer entrenamiento del maratón hasta cruzar la meta de mi octavo maratón, y tercer major. 

Lo primero es el plan de entrenamientos y el cambio que he realizado en este maratón, respecto a anteriores planes de entrenamiento. Para este maratón tomé como base un plan para bajar de 3h 45´ en un maratón, el plan constaba de 12 semanas de entrenamiento, con 3 semanas de 4 días de entrenamientos a la semana, seis semanas de cinco entrenamientos, dos semanas de seis entrenamientos, y una semana de tres entrenamientos, en total 57 sesiones. Como he indicado, yo lo tomé como base para tener referencias de ritmos, ya que mi plan ha consistido en 14 semanas con tres días de entrenamiento por semana, es decir 42 sesiones, a las que podemos sumar las tres sesiones de rodajes suaves en la playa, es decir 45 sesiones en total, en 15 semanas. 

 
Otro cambio que le hice al plan fueron las tiradas largas, según el plan base, había que hacer tiradas de hasta 27 y 31 kilómetros, pero en mi caso el máximo fue de 22 kilómetros. Y en este caso en lugar de hacer las sesiones progresivas con un ritmo entre 5´57” y 5´21”, como indicaba el plan, yo las hice progresivas entre 5´55” y 5´. 

Además de los entrenamientos de correr, como en anteriores ocasiones he complementado con ejercicios de fortalecimiento, core, sesiones de estiramiento, y foam roller, y después de las sesiones intensas he tomado un suplemento recuperador, que ya utilice el año pasado cuando preparé Berlín y Nueva York.

Con esos cambios, a pesar de hacer doce sesiones menos y de hacer tiradas largas de menos kilómetros que el plan original, he logrado bajar de 3h 45´.

Desde primeros de año, hice un cambio en mi forma de entrenar, sesiones más cortas, menos kilómetros, pero más intensos, buscando de esta manera restar kilómetros basura, y meter más kilómetros de calidad. Al principio me costó, pero según fueron pasando los meses fui notando la mejoría, que he notado tanto en las buenas sensaciones en carrera, como en las marcas, ya que no solo he mejorado mi marca en el maratón en más de siete minutos, también he mejorado en medio maratón casi dos minutos y medio, y casi seis minutos en el 15K. 

 
Otra modificación que he hecho, y que he notado que ha sido muy positiva, ha sido el masaje de descarga. Normalmente me lo suelo dar antes de empezar el plan de entrenamiento, pero en esta ocasión me lo di durante el plan de entrenamiento, unas tres semanas antes del maratón, y resultó milagroso, ya que pasé a notar las piernas mucho más ligeras, y molestias que empezaba a notar por la carga de kilómetros, me desaparecieron, llegando al día del maratón mucho más fresco que en otras ocasiones. 

El preparar un maratón en los meses de verano, con el calor, y con sesiones a más de 30 grados, suponía un inconveniente, ya que no me terminaba de notar del todo bien, los ritmos no me salían como estaban en el plan, y las sensaciones no eran buenas, pero en este caso la experiencia es un grado, ya había pasado por ello el año anterior, al preparar el Maratón de Berlín, por lo que sabía que no tenía que darme por vencido, y que una vez bajasen las temperaturas las sensaciones serían mejores, sin necesidad de bajar la intensidad del plan. 

Otro aspecto nuevo a destacar en el plan, ha sido el meter en algunos de los rodajes, series en cuestas, creo que han sido una buena decisión, me han ayudado a fortalecer las piernas, y a evitar, o por lo menos retrasar, la fatiga en un maratón. La mezcla de rodaje más cuestas se hacía dura, pero internamente, me encontraba muy bien con ese tipo de entrenamiento, y creo que han dado el fruto deseado.

El Maratón de Chicago ha supuesto, a día de hoy, mi mejor maratón, ya no solo por la marca, sino por las sensaciones a lo largo de toda la carrera. A él llegaba con muy buenas sensaciones, sin molestias de ningún tipo, con la mente muy despejada, y muy ilusionado y optimista, tanto, que no podía creérmelo, y esperaba que en cualquier momento algo se torciera, pero por suerte no fue así. El llegar bien física y mentalmente, me hizo superar los pocos malos momentos del maratón, como fue el fallo del GPS, o el sufrimiento que pasaba cada vez que me tocaba tomar las gominolas. En otro maratón, en otras circunstancias, posiblemente me hubiese desconectado, pero en esta ocasión supe abstraerme de todo y seguir comiéndome los kilómetros. Eso sí, lo que he sacado en claro de este maratón, es que no volveré a usar las gominolas en un maratón. 

 
Como es habitual, antes del maratón me propuse varios objetivos: 

- El primero, cruzar la meta de mi octavo maratón, lo conseguí. 
- El segundo, sufrir lo menos posible y disfrutar al máximo. Puedo decir que es el maratón en el que menos he sufrido y que he disfrutado mucho, aunque ha sido de una manera diferente al de Nueva York. 
- El tercero, mejorar la marca de Valencia de 3h 49´30”, también lo logré. 
- El cuarto, lograr la marca para la que había entrenado, 3h 45´, lo conseguí de sobra, ya que incluso lo bajé a 3h 42´17”. 

El fallo en el GPS, me hizo correr casi sin referencias, solo las que sacaba cada 5 km, lo cual podía ser malo, ya que podía dejarme llevar en exceso, sobre todo por un ritmo cómodo, y echar al traste todo lo entrenado, pero la verdad que fue como si las piernas estuviesen ya hechas a un ritmo de 5:15 min/km, y prácticamente fue el ritmo que fui llevando durante todo el maratón. Es posible, que hubiese podido llevar algo más de ritmo durante la carrera, pero teniendo en cuenta la situación, estoy muy contento con el resultado. 

 
Con este, ya son tres los majors que llevo hechos, la experiencia vivida en cada uno de ellos ha sido increíble, y aunque en un principio nunca me había propuesto correr los seis majors, estando ya a mitad de camino, si empiezo a vislumbrar la posibilidad, con tiempo, de completarlos todos.

lunes, 26 de noviembre de 2018

¿Cuál es tu marca?, ¿tiempo oficial o tiempo reloj GPS?

El pasado 16 de septiembre Eliud Kipchoge batió el record mundial de Maratón, parando el reloj en 2 horas 01 minuto y 39 segundos, pero os imagináis que una vez cruzase la meta, y revisado su reloj GPS, se fuese en busca de los jueces, para indicarles que la carrera está mal medida, que su reloj GPS marca, por ejemplo, 42,580 km, que es lo que me marcó a mí el reloj GPS en esa misma carrera, y que por lo tanto el tiempo que él ha invertido en recorrer la distancia de los 42.195 metros, haciendo una regla de tres, es de 2 horas y 33 segundos. Sería una situación de lo más curiosa, ¿verdad?

Hace un tiempo ya comenté en el blog, que oía comentarios y leía en las redes sociales, a corredores que indicaban que habían hecho tal o cual carrera, y que estaba mal medida, porque su reloj GPS le había marcado más o menos kilómetros de lo que era la distancia de la carrera. Este hecho me llevó a informarme sobre cómo se miden y homologan las carreras, y escribí una entrada sobre ello, que podéis leer pinchando aquí. En esa entrada, la conclusión básica que se podía sacar es que la medición de la carrera se hace siempre buscando la distancia más corta, y eso cuando corremos nosotros es imposible, ya no solo los populares, seguro que ni Kipchoge lo consigue.

Últimamente, lo que leo en las redes sociales es que los corredores ya no solo dicen lo que les ha medido el reloj GPS en distancia, sino que toman como tiempo de su carrera, por ejemplo en un 10K, el tiempo que le marca el reloj GPS cuando llega al kilómetro 10, no el que marca en meta, algo así como, “El reloj GPS me ha marcado en meta 10,08 km y un tiempo de 44:29, pero los 10 km los he hecho en 44:08” , y lo que me parece más curioso es que en sus perfiles indican como sus MMP la del reloj GPS, no el tiempo oficial de la carrera.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando al inscribirte en una carrera te piden que acredites tu mejor marca?, supongo que en ese caso a esos corredores no les queda otra que aceptar como tiempo oficial el que le indicaron en meta, porque no me imagino haciendo una foto al tiempo que marca el reloj GPS, y mandándola como marca acreditada.
Imagen 1: Glorietas medidas con GPS
Y otra curiosidad que tengo, no suele pasar, pero, ¿y si el reloj GPS te marca menos del recorrido de la carrera?, como os he dicho no es habitual, pero yo he hecho alguna carrera en la que el reloj GPS no me ha llegado a marcar los 10 kilómetros, en ese caso, ese tipo de corredores que fijan su marca en función del reloj GPS ¿qué hacen?, ¿recorren más para que les marque los 10 km, medio maratón o maratón?, ¿hacen una regla de tres para calcular su tiempo en los metros que le faltan?, o en ese caso ¿dan por bueno el tiempo y la distancia de la organización?, teniendo en cuenta que son corredores que parece que lo que buscan es el segundo menos en sus marcas, yo apuesto a que es esto último.

Y una última curiosidad, ¿qué pasa si hago la carrera junto a un compañero y a cada uno nos sale una distancia?, ¿puedo coger su marca para mí, si a él le saltan los 10 kilómetros antes? Esto que os cuento pasa, a mí me ha pasado salir a entrenar con un compañero, ir codo con codo, y al acabar el entrenamiento, después de 12 kilómetros, mi reloj GPS marcaba 100 metros menos que en el suyo, ¿cómo es eso posible, si hemos hecho el recorrido juntos?

Imagen 2: Calle recta, medida por el GPS
La verdad es que dar por buenos los tiempos que marca el reloj GPS, demuestra que no se conoce bien como funciona un reloj GPS, o que conociéndolo, determinados corredores prefieren agarrarse a lo que sea para tener una mejor marca, aunque sea a una medición que no es correcta. Si habéis leído sobre cómo funcionan los GPS (puedes leer mi entrada pinchando aquí), estos se ven alterados por diversos factores, y no solo eso, aún con las circunstancias perfectas, van a medir siempre la línea recta entre dos puntos, por lo que como podéis ver en las imágenes que hay en la imagen 1, las glorietas las suele hacer rectas.

Las imágenes anteriores, y las que vienen a continuación son del Medio Maratón que hice en Logroño, y es el recorrido que marca mi reloj GPS. Según eso, me pasé la carrera haciendo las glorietas rectas, subiéndome por encima de ellas, pero no solo eso, en las que tenéis debajo de este párrafo, imagen 3, podéis ver que hice tramos de la carrera subiéndome por los árboles, los edificios, e incluso, cuando pasamos junto al estadio de fútbol del Logroñes, imagen 2, se ve que decidí subirme al techo del estadio para ver el campo de fútbol por dentro. Esto no solo lo hace mi reloj GPS, os invito a que también lo comprobéis en el vuestro, así que ¿de verdad yo puedo dar por buena la distancia que me marca el reloj GPS y tomar como mi tiempo oficial, el que me sale cuando el reloj GPS marca los 10 kilómetros, el medio maratón o el maratón?, no sé a vosotros, pero a mí me parece hilar muy fino para conseguir un mejor tiempo "oficial".
Imagen 3: Distintos ejemplos de medición de trayectoria del GPS
Sinceramente, está muy bien querer mejorar, pero buscar un segundo menos, sea como sea, aunque sea a costa de no dar por buenos recorridos y tiempos oficiales me parece ya demasiado, creo que debemos disfrutar más de cruzar la meta, y no obsesionarnos con restar segundos a toda costa, que somos populares, y no debemos vivir con la presión del segundo menos.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Conclusiones tras mi séptimo maratón

Todos tenemos sueños, unos son más factibles de cumplirse que otros, y a veces aunque nuestros sueños se cumplan, no quiere decir que el resultado final sea exactamente como lo habíamos soñado, en ciertas ocasiones nuestros sueños hechos realidad no cumplen las expectativas que teníamos, o incluso puede que ese sueño se convierta en pesadilla. El Maraton de Nueva York era un sueño que tenía desde hace años, por momentos, según se acercaba el día de tomar la salida en el puente Verrazano, el sueño empezaba a tomar visos de pesadilla, pero finalmente no fue así, fue un sueño hecho realidad, un sueño que cumplió con creces todas las expectativas.

Tras correr el Maratón de Berlín, y tras unos días de descanso, solo tenía seis semanas para el Maratón de Nueva York, y para esas seis semanas tenía muy claro que no podía bajar la intensidad, si no quería sufrir el día del Maratón más de lo necesario, por lo que mantuve el plan inicial de preparar el maratón con el mismo plan que hice para el maratón de Valencia, pero en este caso, el día del maratón no iría a por todas, no buscaba intentar hacer MMP, la idea era correr ese día con un ritmo más calmado, y de esta forma poder disfrutar aún más de la carrera. La conclusión es que después de Berlín me costó mantener la intensidad, aunque fui capaz de mantenerla, y que mereció la pena hacerlo, pero mantener esa intensidad después de las semanas que llevaba, sin dar casi descanso a los músculos, a punto estuvo de costarme no correr el maratón.

La verdad es que todo iba según lo planeado, incluso el test que hice en el Medio Maratón de Logroño salió mejor de lo esperado, buen ritmo y además con muy buenas sensaciones, pero de repente, a dos semanas del maratón, la cosa se torció, y empezaron las molestias del psoas. ¿El motivo?, no sé si mantener la intensidad después de Berlín, o la mayor carga de kilómetros de este año, o el no haber descansado de correr este verano, o pasar de hacer muchos kilómetros en llano para Berlín, a hacer más cuestas para Nueva York, o hacer menos trabajo de fortalecimiento y de core, o menos masajes con el foam roller, o puede que la mezcla de todo. Es difícil sacar una conclusión clara, aunque intentaré aprender de ello.

La mejor conclusión que puedo sacar de esas molestias, es que es importante no tirar la toalla, trece días antes del maratón solo fui capaz de hacer cuatro kilómetros, las molestias eran grandes, y diez días antes estaba desolado, hundido, solo mi mujer sabe lo mal que lo pasé esos días. Llegado a ese punto de hundimiento, tenía dos cosas claras, si seguían las molestias no tomaría la salida, no estaba dispuesto a pasar un calvario de 42,195 kilómetros, la otra es que trabajaría lo que fuese necesario para verme en la línea de salida del maratón. Con masajes de foam roller, estiramientos y calor seco en la zona, pude ir ganándole la partida a las molestias, y verme en la línea de salida del maratón sin ninguna molestia, con dudas de si a lo largo de la carrera me molestaría, pero con mucha fuerza mental, por como habían transcurridos los días.

A pesar de que las dos últimas semanas, por el psoas, tuve que cambiar las sesiones que tenía previstas, el trabajo ya estaba hecho, por lo que el día del maratón estaba más que confiado en que si todo salía bien, llegaba de sobra, y más teniendo en cuenta que mi ritmo en carrera iba a ser menor que el ritmo al que había entrenado, por lo que mentalmente eso también supuso un plus, y eso en un maratón es importante, ya que llega un momento que tira más la cabeza que las piernas, y si no que me lo digan a mí en Berlín.

Para este maratón no he innovado nada en temas de suplementación, seguí tomando el recuperador tras las sesiones de fondo y series, pastillas de sales antes de los entrenamientos, y llevé pastillas para el día del maratón, tomándome una antes de la salida, y otra en torno a los 45 minutos de carrera. También he seguido con la suplementación con las gominolas en lugar de los geles, no le encuentro mucha diferencia de unos a otros, pero como en Berlín me fueron bien, decidí no cambiar. Hay una cosa que no cambié, y que tal vez debería haber intentado hacer de otra forma, y fue el desayuno, yo estoy habituado a desayunar poco, pero claro, normalmente no pasan muchas horas desde el desayuno a la hora que tomo la salida (dos horas y media como mucho), pero en Nueva York, pasaron cinco horas desde el desayuno hasta la salida, por lo que a pesar de desayunar, y de tomar un plátano unas dos horas antes de la salida, tuve una enorme sensación de estómago vacío durante la carrera, y cuando me tomé la pastilla de sales noté que no me caía muy bien en el estómago.
Respecto a lo que supone correr en Nueva York, es sin duda la mejor experiencia que he tenido como corredor, y es que corriendo allí, no te sientes un simple corredor popular. Hasta ahora Valencia había sido mi mejor experiencia en ese sentido, y parecía imposible de superar, pero la manera en cómo viven el Maratón en Nueva York no tiene comparación con ninguna otra ciudad en la que haya corrido hasta ahora. Y no solo la carrera, también la post carrera, cuando has acabado y llevas tu medalla, la manera en que te felicitan, se acercan a hablar contigo, te dan la mano, o incluso te abrazan, como he dicho antes, hacen que no te sientas un simple corredor popular. 

Mentalmente, correr en Nueva York es fácil, ya que el público te lleva en volandas, pero por el contrario, se hace muy duro cuando te encuentras en los puentes, corriendo solo, sin animación, sin el ruido de la gente jaleándote, y en este sentido el puente de Queensboro es el mejor reflejo de ello, que duro se hace ese tramo del maratón, y a ello hay que sumarle que es muy largo, y pasas mucho tiempo recorriéndolo. Los puentes, además, no solo son duros por esa falta de animación, también porque cada puente te recibía con un desnivel importante, se agarraban mucho a las piernas, y a lo largo del maratón son cinco los puentes que se cruzan. De los cinco puentes, destaca por su desnivel y longitud el puente de Verrazano, y por su longitud y silencio el puente de Queensboro, los dos son duros, solo que el primero es recién tomada la salida y las vistas son increíbles, y el segundo ya te pilla con 25 kilómetros en las piernas y aunque hay buenas vistas, al ser techado te sientes un poco enclaustrado.

Y ahora toca hacer balance de los objetivos que me propuse para el maratón:

1.- Cruzar la meta de Central Park: Lo logré.
2.- Sufrir lo menos posible y que el psoas no me molestase: Posiblemente ha sido uno de los maratones que menos he sufrido, y en ello ha sido fundamental preparar el maratón para un ritmo, y hacerlo a un ritmo más lento, y también ayudó que el psoas, salvo en Central Park, ya cerca del kilómetro 40, no dio ninguna molestia.
3.- Disfrutar lo máximo posible: Decir que disfruté de los 42.195 metros del maratón puede que sea mucho, pero sin duda disfruté casi de cada zancada, del ambiente, del público, del recorrido, de la meta… en definitiva disfruté viviendo un sueño.
4.- Bajar de 4 horas: En este caso en la balanza pesó más disfrutar del maratón que ir a bajar de 4 horas, me fui seis minutos por encima de las 4 horas, pero a cambio disfruté mucho más.

Y ahora, después de haber hecho dos majors en poco más de mes y medio, creo que toca descansar un poco de la distancia, en mente tenía correr el Maratón de Madrid, pero eso supondría ponerme a prepararlo en un par de meses, y prefiero tomarme un tiempo más tranquilo, recuperar bien el psoas, descansar mentalmente, hacer distancias menores, que suponen menos estrés, y si tengo suerte en el sorteo de dorsales, hacer el año que viene Chicago, y sino, pues hacer otras cosas que tengo en mente.

jueves, 4 de octubre de 2018

Conclusiones tras mi sexto Maratón

Una vez os he contado mi experiencia en el Maratón de Berlín (parte I y parte II), es momento de sacar conclusiones, no solo de lo que fue la carrera, también de la preparación, de las innovaciones que he introducido tanto en los entrenamientos como en la carrera, en definitiva, sacar conclusiones de las diez semanas que han transcurrido desde que empecé el plan, hasta que crucé la meta de mi primer major.


La primera conclusión es sobre el plan de entrenamientos, que se vio reducido en semanas respecto a los maratones anteriores, de catorce a diez, pero que se ha visto aumentado en sesiones, de tres a cuatro más una de entrenamiento cruzado. Las matemáticas dicen que llegué con menos kilómetros que a los últimos maratones, 137,21 kilómetros menos que a Valencia y 120,97 kilómetros menos que a Sevilla, eso hizo que la sensación mental fuese que no iba bien preparado, aunque la realidad es que solo hice 1´30” más que en Sevilla. La comparación con Valencia sale algo peor, ya que ha sido de 8´01”, pero a Valencia mentalmente iba pletórico y a Berlín, pues no, y eso lo pagué.

Con la mayor carga de sesiones semanales, tenía el temor de cargar en exceso las piernas, ya que estoy acostumbrado a darles más descanso, por ello los estiramientos y el foam roller han sido un fijo durante los entrenamientos, incluso en días de descanso. Además de esto, por primera vez he probado la suplementación con un recuperador, y teniendo en cuenta que en todo el plan no me he notado demasiado cargado, vamos a darle una buena nota al recuperador.

Otras modificaciones que ha traído el plan han sido sesiones de cambio de ritmo en vez de series, una sesión de rodaje corta para cerrar la semana, y otra larga para empezarla, ambas medidas en kilómetros y no en tiempo, y sesiones de fondo progresivas, también en kilómetros, no en tiempo. Estos cambios no han supuesto mucha variación respecto al anterior plan, tanto los cambios de ritmo como las series son entrenamientos intensos, y las otras sesiones ya sea en tiempo o en kilómetros no varían el resultado. También está la sesión de entrenamiento cruzado, que ha ido variando entre bici, elíptica o natación, en función de lo que me apeteciese hacer ese día, y siendo un día de descanso mental.


Por lo tanto la adaptación al plan fue bastante buena, no así al clima, preparar un Maratón en pleno verano ha sido muy duro, atrasaba la hora de la salida, pero aún así no me libraba del excesivo calor, me tomaba una pastilla de sales antes de salir de casa (otra innovación en la suplementación, que ha sido un acierto), salía con el cinturón de hidratación, y aún así, en muchas ocasiones iba de fuente en fuente, o de aspersor en aspersor, buscando hidratarme y refrescarme. Y ese calor también afectaba a la sensación de las piernas en particular, que era de estar aletargadas, sin chispa, y del cuerpo en general, que no paraba de transmitir pocas ganas de correr. Muchos entrenamientos no salieron como esperaba, y eso también afectó mentalmente el día del Maratón.

La tercera innovación en la suplementación han sido el cambio de los geles por las gominolas. En carrera no noté mucha diferencia, no me vine abajo, así que considero que funcionan bien en ese sentido. A la hora de trasportarlos resultan más cómodas, ya que abultan menos que los geles. Y donde lo noté más incómodo fue al tomarlos, a mí personalmente me resulta más cómodo tragar un gel, que masticar las gominolas mientras corro.

He de decir que todos los maratones tienen una gran parte mental, en Valencia todo fue muy bien, y aún así sufrí a mi mente queriendo buscar problemas donde no los había. En Berlín ha sido algo parecido, o diría que incluso peor, posiblemente ha sido el Maratón más mental de los seis que llevo, y ha sido justo el Maratón al que con más dudas acudí, y al que mentalmente peor llegué, creo que ni siquiera en mi debut en un Maratón tuve tantas dudas de si llegaba en condiciones de afrontar un Maratón.


Como es habitual, antes del Maratón me propuse unos objetivos, y el resultado ha sido:

1.- Cruzar la meta en la Puerta de Brandenburgo, lo logré.

2.- Sufrir lo menos posible, físicamente lo conseguí, ya que el primer tramo del Maratón fui frenando el ritmo, pero mentalmente sufrí demasiado.

3.- Puede que haya sido el Maratón que más he disfrutado de la ciudad, de ir fijándome por donde pasaba, de no ir pensando en acelerar el ritmo, del entorno… en ese sentido disfruté muchísimo de correr en Berlín.

4.- Bajar de las cuatro horas, conseguido y con un margen suficiente.

5.- Intentar mejorar mi MMP, ni me lo propuse, ya desde la salida renuncié a esa idea, preferí ir más cómodo y asegurarme llegar con fondo al final, que jugármela a apretar, y acabar desfondado.

Respecto al GPS, como es habitual marcó más que el recorrido, entre otras cosas porque para los populares es muy difícil correr por las líneas que marcan el recorrido de 42,195 km, eso supone un desfase en el paso por los kilómetros, y en el ritmo que marca el GPS, con el real, que siempre va a ser peor. En esta ocasión que no forcé para buscar marca, la verdad que no me importó, pero de cara al futuro, si intento mejorar mi marca, tendré que tenerlo en cuenta, y marcarme un ritmo más rápido en el GPS.

Y ahora, ya con el Maratón de Nueva York en la mente, en el que, si todo va bien, será mi segundo major, en menos de dos meses.

jueves, 10 de mayo de 2018

Motivación y disciplina como base de tus éxitos

Hace poco leía una frase que decía "no siempre estarás motivado, por lo que deberás aprender a ser disciplinado". Sin duda ambas son muy necesarias para que una vez que nos propongamos nuestros retos, consigamos llevarlos al éxito final, aunque bien es cierto que a la hora de la verdad se necesita de algo más que motivación y disciplina.


La motivación va a ser el primer paso, es lo que va a hacer que nos planteemos el hacer algo, el proponernos un reto, en mi caso, no hay nada que me motive más que cruzar la meta de un Maratón, y es curioso porque la motivación por hacer algo, no quiere decir que ese algo sea lo que más te guste.

En lo que a distancia se refiere, a mí personalmente, ya sabéis que lo que más me gusta es el Medio Maratón, pero ello no quiere decir que sea lo que más me motive, supongo que se debe al hecho de que cruzar la meta en un Maratón me sigue pareciendo un reto increíble, lo cual no me pasa con el Medio Maratón, y mucho menos con una carrera de 10 kilómetros, aunque esto no quiere decir que no disfrute como el primer día de cada meta que cruzo, sea de la distancia que sea.

Y en lo que a tiempos se refiere, he de decir que ni siquiera el proponerme bajar de 1h 40´ en el Medio Maratón, o asentarme en ser sub 45´ en los 10 kilómetros me motiva tanto como el hecho de preparar un Maratón, con la premisa principal de acabarlo.

Una vez tenemos la motivación necesaria para lanzarnos a por nuestro reto, necesitamos ser disciplinados para cumplir con los entrenamientos que requieren nuestro objetivo, y es que como se trate se un objetivo a medio o largo plazo, puede que nuestra motivación vaya decayendo en algunos momentos, por lo que la disciplina en los entrenamientos será básica para seguir adelante con el plan.

En este punto, a mí, de nuevo me pasa como en el anterior, un plan de entrenamientos para un Maratón me hace ser muy disciplinado, tomarme muy en serio cada entrenamiento y cumplir a rajatabla con el plan de entrenamientos, Mientras que un plan para un Medio Maratón no lo consigue, ni este año que me he visto con cinco carreras de Medio Maratón en mes y medio, ni siquiera poniéndome el reto de intentar bajar de 1h 40´ he conseguido ser tan disciplinado y cumplir con el plan de entrenamientos que me había propuesto, como cuando me pongo delante de un plan de entrenamientos para un Maratón. De un plan de entrenamientos para 10 kilómetros ni hablo, ya que para esa distancia no me planteo ni siquiera ponerme a hacer un plan de entrenamientos.

Antes os comentaba que además de motivación y disciplina, se necesitaba algo más para conseguir tus retos, y es que personalmente, pienso que la fuerza de voluntad es muy importante, y de nuevo me pongo como ejemplo, y usando como no, la comparativa entre un plan de entrenamientos para un Medio Maratón y un Maratón. Mi primer Maratón lo hice llegando a casa de trabajar cerca de las 20:30 horas, saliendo a entrenar casi a las 21 horas, la fuerza de voluntad hacía que saliese sin ningún problema, sin pensármelo, y a lo largo de los cinco maratones que he hecho, he tenido entrenamientos en todas las estaciones del año, sin que ninguna climatología sirviese como excusa para que no saliese a entrenar. 

En cambio para el Medio Maratón, llegando a casa de trabajar a la 19 horas, ha habido días que me ha dado pereza salir a entrenar, aunque finalmente lo hacía, eso sí, siempre que no lloviese, como estuviese lloviendo, y este final de invierno ha llovido mucho en Madrid, no salía a entrenar, o simplemente iba al gimnasio a hacer fortalecimiento, es decir, no tenía la fuerza de voluntad suficiente para ser disciplinado con el plan de entrenamientos Esto sin duda es porque preparar un Medio Maratón no me motiva tanto como preparar un Maratón.

A mi forma de ver, el Maratón enciende todas mis alarmas, y eso hace que sea mucho más disciplinado, y que no encuentre excusas a la hora de realizar un plan de entrenamientos, además, supongo que al no ser una persona que le de mucha prioridad a hacer marcas, el motivarme con ese aspecto es difícil.

Por último, hay un aspecto importante, pero que en este caso no depende de nosotros, y es que el día D, tengamos la suerte de que todo se de bien, y no haya ningún inconveniente que haga que toda nuestra motivación, disciplina y fuerza de voluntad se quede en nada y no logremos el reto que nos hayamos propuesto.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Cruzar la meta de un Maratón, no te hace Maratoniano

La entrada que escribo hoy lleva tiempo en mi cabeza, de hecho desde que en noviembre leí un artículo en Planeta Triathlon, que hablaba sobre el tema. Después de esa lectura he compartido varias charlas con amigos runners, y he leído otros artículos, e incluso me hicieron una pregunta recientemente en un grupo de whatsapp, y todo ello unido, ha hecho que hoy escriba este artículo.

Cruzando la meta del Maratón de Sevilla 2017
Supongo, que todos los que estamos en este mundo del running porque de verdad nos gusta, porque nos hace sentir bien, más allá de que se haya puesto de moda, o del postureo, vemos el cruzar una meta como la consecución de un reto personal, sobre todo, cuando es la primera vez que nos enfrentamos a la distancia, sea la distancia que sea.

Evidentemente, cuando te lanzas a correr, lo lógico y natural, es empezar por distancias pequeñas, ir acostumbrando al cuerpo a hacer kilómetros, y empezar a hacer carreras desde distancias menores, es decir 5 o 10 km, metas que a los que llevamos ya unos años en esto, nos pueden parecer hoy en día sencillas, pero que no hace tanto tiempo supusieron un gran reto. Posteriormente, está el salto al Medio Maratón, y al final, tarde o temprano, casi todos terminamos dando el salto al Maratón. Luego, por supuesto, se puede dar un salto más con los ultras, y otro tipo de carreras de varias etapas.

En ese transcurso de tiempo que va desde nuestro primer reto, que en mi caso fue hacer un 10k, hasta que te lanzas a hacer tu primer Maratón, vas quemando etapas, vas aprendiendo, progresando en tu forma de entrenar, y vas metiendo más y más kilómetros y tiempo a tus entrenamientos, lo cual, quieras o no, afecta a tu vida, por lo que terminas adaptando parte de tu vida a ese reto que te has propuesto, correr un Maratón.

Como runner, y los que me leéis o conocéis lo sabéis, siento un tremendo respeto por todo el que se calza unas zapatillas, deja la comodidad del sofá, y sale a la calle a correr, a entrenar, a preparar una carrera, independientemente de la distancia o el ritmo de carrera que lleve, siempre y cuando lo que haga sea consecuente. Me explico, pasar del sofá a querer hacer un maratón en apenas dos meses, o prepararte un maratón para hacerlo caminando, lo siento, pero para mí, eso no te convierte en maratoniano, y merece el más mínimo respeto, entre otras cosas, porque a mí me estás tomando por idiota, y ninguneando mi esfuerzo.

Preparar un Maratón supone semanas de entrenamiento, mucho esfuerzo y mucha fuerza de voluntad, son muchas horas las que le quitas a los tuyos, con la intención de cruzar la meta, y no nos engañemos, hacer un tiempo más o menos digno. Para mí a día de hoy un tiempo digno (hablo de mí como corredor), es bajar de las cuatro horas, luego el día de la carrera podrá salir cara o cruz, en un Maratón se dan muchas circunstancias, y puede que, por unas cosas u otras, te vayas más allá de lo que tenías planeado en tu plan de entrenamientos, pero eso ya son circunstancias de carrera, y todos nos exponemos a ellas.

Dejando de lado las circunstancias de carrera, lo que a mí me parece una falta de respeto hacia los demás, es prepararse un Maratón con el objetivo de hacerlo en cinco horas o más, estamos hablando de un ritmo de más de siete minutos el kilómetro, y eso no es correr. Si eres corredor y en tu mente está el objetivo de hacer un Maratón en cinco horas o más, creo que lo mejor es que sigas mejorando en distancias menores, porque lo que vas a hacer no es correr un Maratón, lo vas a andar.

Obviamente la redes sociales tienen mucha culpa de la existencia de este tipo de corredores, que solo por hacerse la foto con la medalla de finisher, de tener un cierto protagonismo, se proponen retos muy exigentes, llegando a ellos a base de atajar en las preparaciones y en el esfuerzo, y acortando los tiempos.

El mensaje de whatssap que os comentaba al principio, me lo pasó mi primo en plan de broma, y me decía que un amigo suyo (que no hacía deporte), se había apostado con su cuñado a que él también era capaz de hacer un Maratón, el cual se corría a dos meses vista. Me pedía consejos para su amigo, obviamente, entendí que era una broma de mi primo, y mi respuesta fue, que le dijese a su amigo que se autolesionase y no se presentase en la línea de salida del Maratón.

La noticia que os comentaba de Planeta Triathlon, y por la cual he puesto el título a la entrada, hace referencia a que una famosa chef española y su marido iban a correr el maratón, de hecho ella en su blog ponía textualmente:

“Como os conté en el post del lunes estoy preparándome para correr otra vez el maratón de Nueva York y no sabéis lo que me apetece. Ya lo he corrido dos veces, la primerz vez cuando cumplí cuarenta, la segunda un poquito más adelante y ahora voy a por la tercera. Cuando crucé la meta la segunda vez prometí no volver a hacerlo, pero la verdad es que es tal planazo que este año estoy como loca."

Genial la idea de prepararse para correr el Maratón de Nueva York, además que suerte que lo pueda hacer por tercera vez, yo sueño con hacerlo aunque solo sea una vez.

Pero un poco más abajo escribía:

“He liado a varios amigos y vienen también mi hermano y mi marido Peru que ha dejado de fumar y no ha dudado en apuntarse. Vamos a hacerlo andando y disfrutando, un plan perfecto para hacer juntos y que sea deportivo, además siempre ir a Nueva York es súper divertido.

O sea, te estás preparando un Maratón para hacerlo andando… no sé a vosotros, pero a mí eso me parece un tremendo insulto para los que nos pasamos semanas haciendo series, rodajes, sesiones de fondo, fortalecimiento, y todo lo que lleva consigo preparar un Maratón.

Pero lo mejor de todo es el párrafo con el que cierra el post:

“Estoy deseando contaros toda la experiencia y por ahora estoy entrenando pero sin estrés, no pienso en ningún tiempo ni meta específica porque esta vez lo hago para pasarlo bien.

Yo llevo cinco Maratones y os aseguro que no sé lo que es preparar un Maratón sin estrés, y eso que los preparo con la intención de disfrutar mucho de la experiencia y sufrir poco, supongo que será porque en el plan de entrenamientos me marco un tiempo…

Bueno, pues el tiempo de esta "maratoniana" y su marido en meta fue de 8h 02´ 46”, a un ritmo de 11:26 min/km, vamos que más que andar se dieron un paseo muy tranquilo por Nueva York, y se puede llegar a pensar que incluso debieron de hacer un picnic en Central Park, antes de cruzar la meta.

Y es que ser Maratoniano es mucho más que cruzar la meta de un Maratón, ser Maratoniano no son solo recorrer los 42.195 metros, es la consecución de un reto que detrás lleva muchas horas de dedicación y de esfuerzo, y que todos los que de verdad hemos corrido un Maratón, sabemos a lo que me refiero.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Running y redes sociales

Siguiendo un poco con el documental que os comentaba la semana pasada, Running: la gran obsesión, hoy quiero hablaros de algo a lo que en el documental se hace referencia en varias ocasiones, y que a mi modo de ver, sobre todo en el caso de Ivan Raña, de una manera no muy positiva. Me refiero a la unión running y redes sociales, o lo que también es conocido como el Social running.


Creo que todos estaremos de acuerdo en que internet, en general, ha cambiado la forma de vivir de la gente, ya no hace falta ir al banco a hacer una transferencia o pagar un recibo, ni ir a la agencia de viajes, ni ir a comprar ropa, u otras cosas que hacíamos antes de una manera, y que internet nos permite ahora hacerla de otra. A ese respecto, las redes sociales, también han modificado nuestra manera de socializar, de conocer gente que está a kilómetros de distancia, y lo más importante, nos permite conocer gente con nuestras mismas aficiones, como es el caso del running.

No hay duda, como ya he comentado en anteriores ocasiones, que el running está de moda, basta con salir a correr cualquier día, y casi a cualquier hora, y te encontraras con otros locos, que como tú, comparten la afición por correr. En paralelo al auge del running, se está viviendo el auge de las redes sociales, una forma de socializar, que ha traspasado la frontera de lo personal, para ir afianzándose en unos determinados sectores de nuestra vida como es el caso de la afición por correr, de tal forma, que con ese corredor que nos cruzamos, no solo tenemos en común que corremos, si no que, con muchos de ellos, también tendremos en común poseer perfiles en redes sociales, ya sea Facebook, Instagram o Twitter.

Como decía al comienzo de la entrada, Iván Raña, a mi modo de ver, no hacía una buena crítica de las redes sociales. En parte, estoy de acuerdo con él, en el sentido de las frases que se ven en muchos perfiles, y que, como ya os comenté, a mí me parecen bastante destructivas, y también estoy de acuerdo, en qué muchas veces el seguir a determinados perfiles en las redes sociales, te puede llevar a imitarle o tomarlo como referencia, siguiendo ejemplos que son más destructivos que constructivos. Pero eso, ¿es culpa de las redes sociales, o de cada uno de nosotros?, en la vida real, fuera de internet, han existido, existen y existirán, las personas que suponen una mala influencia, y está en nosotros, en nuestra capacidad, el saber hacer una criba, y buscar personas o perfiles de redes sociales, que nos ayuden a crecer.

Por otro lado, hay un aspecto que crítica Iván Raña en lo que no estoy de acuerdo, y es el ansía de los corredores de querer compartir sus entrenamientos, sus carreras, sus logros, ¿de verdad es malo eso?, yo no lo veo como algo negativo. En mi caso, los que me seguís desde hace tiempo lo sabéis, el blog surgió para contaros como iba a preparar mi primer maratón, y a raíz de eso, a lo largo de los años he ido compartiendo con vosotros otros temas que he ido conociendo y/o aprendiendo, además de por supuesto, compartir mis experiencias. Al blog se le fue uniendo Facebook, Twitter e Instagram, y lo único que he hecho ha sido trasladar a estas redes sociales lo que cuento en el blog, es decir, mis entrenamientos, mis retos, mis experiencias. Al fin y al cabo, lo único que he hecho, o que hacemos en general los que usamos las redes sociales, es usar las herramientas que internet nos pone en la mano para socializar, igual que usamos internet para otro cientos de cosas.

Las redes sociales para mi tienen dos direcciones, una lo que tu compartes, lo que tu expones en tu perfil, y otra, lo que comparten las personas a las que sigues. Al respecto de lo primero, como he indicado anteriormente, yo expongo mis entrenamientos, mis retos y mis logros o fracasos, en general mi experiencia y mi forma de vivir el mundo del running. Todo ello no lo hago buscando ser un ejemplo o una motivación para los demás, lo cual no quiere decir que si mi perfil le puede ayudar a alguien a motivarse positivamente me alegro, sino que es una forma de llevar un seguimiento de mi preparación, como si fuese un diario digital de los avances que voy logrando y de los retos que voy superando. Respecto a las personas que sigo, no voy a extenderme, ya conocéis mi filosofía, así que os podéis imaginar el tipo de perfil al que sigo.

Dejando a un lado los perfiles de corredores populares que convierten el running en una obsesión, e intentan ser un ejemplo “positivo”, personalmente no veo nada malo en que una persona se haga un selfie, y lo cuelgue junto con los kilómetros que ha corrido, o el ritmo que ha llevado, sinceramente me parece fenomenal, igual que también me parece positivo, que te dejen o dejes algún comentario de ánimo cuando las cosas no salen como esperas, o atraviesas una lesión, que te pregunten, que te motiven, o incluso que te corrijan. Y obviamente, si te has propuesto un reto, y lo has conseguido, que menos que gritarlo a los cuatro vientos, para que la gente se entere, y hoy en día, que mejor forma que hacerlo que a través de las redes sociales.

Quiero cerrar la entrada, con lo que para mí, es una de las partes más importantes de las redes sociales, y es la posibilidad de conocer a otros corredores, la posibilidad de acudir a quedadas de entrenamientos que se promueven en las redes sociales, la posibilidad de conocer en una carrera a ese corredor al que sigues/ o te sigue, la posibilidad de compartir kilómetros, en definitiva, la posibilidad de desvirtualizar y hacer social running, más allá de las redes sociales.

miércoles, 7 de febrero de 2018

El running: No lo conviertas en obsesión

El fin de semana pasado estuve viendo un documental que me recomendó un compañero de equipo, se llama Running: la gran obsesión, es un documental de casi una hora, en el que hablan Martín Fiz e Iván Raña, además de, que es lo que para mí da más valor al documental, varios corredores populares que cuentan sus historias. Si tenéis tiempo, os recomiendo verlo, porque merece mucho la pena.


Viendo las historias que contaban esos corredores populares, me daba cuenta de lo obsesivo que puede llegar a ser para algunas personas el running y el mundo de las carreras populares. Bajo mi punto de vista, realmente me parece de locos algunas de las cosas que contaban los corredores populares en el documental, aunque lo positivo de ello, es que no me sentía identificado con ellos, sin duda, su forma de vivir el running dista mucho de la mía.

Viviendo el running como yo lo vivo, es difícil imaginar cómo la obsesión del running te puede llegar a afectar en los distintos aspectos de tu vida. Laboral, hacer tres días de series a la semana (entiendo que esta persona entrena seis días a la semana), llegando a planificar el trabajo y las reuniones en función de los entrenamientos. Amistad, vivir fuera de tu ciudad de origen, que sea tu cumpleaños, amigas de tu ciudad vengan a pasar el fin de semana contigo, y pierdas tiempo de estar con ellas, por no perder tu plan de entrenamientos. Familiar, que planifiques un viaje con la familia, y lo primero que hagas es ver si hay carreras en el lugar al que vas. Salud, preparar un Maratón, estar lesionado desde el primer kilómetro, en el 30 estar en camilla, y aun así, seguir y acabar el Maratón, eso sí, a costa de pasar dos meses lesionado.

En el aspecto de los viajes, he de decir que en un momento me sentí identificado, aunque bien es cierto que con una salvedad, en mi caso no planifico un viaje, y una vez tengo el destino veo si hay carreras, eso nunca lo he hecho. En mi caso he planificado un viaje, en función de una carrera que tengo pensado hacer y que antes he comentado con mi mujer, como fue el caso de San Francisco, Córdoba, Sevilla, Ávila o Valencia. Si planifico un viaje familiar, es eso, un viaje familiar para hacer turismo y disfrutar con la familia, no para buscar una carrera por la zona y hacerla.

La obsesión por el running, lleva en muchas ocasiones a meternos en planes de entrenamiento para marines, llevando nuestros cuerpos al límite y sin pararnos a pensar en si realmente ese plan nos viene bien, simplemente lo hacemos porque lo hemos visto o leído en alguna página de running o web de carreras. Ese tipo de obsesión, lo veo más como un fallo de novato, en mi caso he ido aprendiendo y adecuando los entrenamientos a mí mismo, dándole más valor a la calidad de los kilómetros que a la cantidad, y sobre todo complementando el correr con ejercicios de fortalecimiento y core. Lo tengo muy claro, entreno mejor, para correr más, pero no más rápido, sino, más años.

En el documental, Iván Raña habla de las frases o expresiones que se encuentran en perfiles de corredores populares, hace una crítica de ese tipo de frases, y sobre todo del hecho de tenerlas como una guía a la hora de encarar retos, sin pensar en si realmente estamos capacitados para afrontar los retos que nos fijamos.

Frases motivadoras hay muchas, algunas muy bonitas, y que incluso pueden darte un empujón a motivarte, pero hay frases o expresiones, que como dice Iván Raña, hacen mucho daño, en ese aspecto yo tengo tres expresiones que no me gustan nada, y que os cuento a continuación.

- Un segundo menos. No creo que lo más bonito del running sea hacer mejor marca en cada carrera que haces, yo lo tengo claro, disfruto de cada meta que cruzo, haga mejor o peor tiempo, y si tengo la posibilidad de cruzarla con mi peque aún más, o me puedo parar en el kilómetro 41 de un maratón a darle un beso a mi mujer, aunque me suponga acabar con unos segundos más. Además pararos a pensar en esos runners que se obsesionan con buscar siempre un segundo menos, como se sienten cuando no lo consiguen??, y el día que su cuerpo ya no les dé para mejorar más, que harán?, dejarán el running y buscarán otra afición??. Sin duda mi lema es una meta más, no un segundo menos.

- Where is the limit?. Lo que en español es Donde está el límite?, pues sinceramente no practico running para buscar mi límite, no quiero saberlo, prefiero quedarme con la duda, que encontrarlo y acabar lesionado, o lo que es peor con un ataque al corazón, como lo que cuenta uno de los corredores populares en el documental. Buscando el límite, lo primero es que vas a sufrir más que disfrutar, y si el running es una afición, que ganamos sufriendo más que disfrutando??, no busquemos nuestro límite, no forcemos a nuestro cuerpo a llegar a zonas en las que no sabemos cómo va a reaccionar.

- No pain, no gain. Traducido al español sin dolor, no hay gloria, y sin duda para mí, una de las peores frases, y que más daño puede hacer. El cuerpo tiene una forma de decirnos que algo no va bien, y es sin duda con el dolor, tenemos que tener muy claro, que si duele es por algo, no es porque estemos bien. De verdad merece la pena hacer un maratón lesionado desde el kilómetro uno, y acabarlo a costa de estar dos meses lesionado?, o casos como el de un runner de Instagram que tiene una vértebra movida, le recomiendan que deje el running, y va de médico en médico hasta que uno le dice que puede correr… puede que siga corriendo ahora, pero y dentro de unos años?? Carreras hay muchas, pero cuerpo solo tenemos uno y debemos de cuidarlo, y si no podemos correr pues a montar en bici o a nadar, pero lo que no podemos es forzar la máquina, y empeorar una lesión, por forzar.

Hay otra expresión que también me resulta un poco odiosa, y que es que en el día hay tiempo para todo. Es cierto, hay tiempo para todo, pero a base de quitarle tiempo a otras cosas, y es que teniendo en cuenta que la jornada laboral (desde que nos levantamos hasta que volvemos a casa del trabajo), se lleva casi la mitad del día, y que ahí poco o nada podemos hacer, si queremos sacar tiempo para todo hay que quitárselo a la familia o a dormir, y como el descanso y dormir es necesario, y a la familia, bastante tiempo le quito ya los días que entreno, sinceramente, no hay más de donde sacar tiempo.

En resumen, mi punto de vista lo tengo claro, el running es una afición, no me gano la vida con ello, y no voy a darle más importancia de la que tiene, y por supuesto, no voy a quitarle tiempo a mi familia por hacer mejores marcas, o por buscar mi límite. Corro porque me gusta, porque disfruto haciéndolo, y porque me gusta el buen ambiente que hay en torno al running y las carreras, y el día que no disfrute o que correr se vuelva una obsesión que afecte a mi vida, hago como hice cuando jugaba en el equipo de fútbol con los amigos del barrio, lo dejo y me busco otra afición.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Conclusiones tras mi quinto Maratón

Como siempre, tras contaros mi experiencia en el Maratón de Valencia, (parte I y parte II), toca sacar conclusiones de todo lo que ha sido la experiencia de este, mi quinto Maratón, y también de paso, del hecho de hacer tres maratones en menos de un año, nueve meses para ser exactos, del 19 de febrero (Sevilla), al 19 de noviembre (Valencia).

La primera conclusión es que con el mismo plan de Sevilla, de catorce semanas, tres entrenamientos a la semana, y sin tiradas excesivamente largas (las que más, medio maratón), apretando un poco más en los ritmos, e intentando hacer el mayor número de kilómetros de calidad, he conseguido bajar de las 3 horas y 50 minutos. El total de kilómetros en este plan fue de 596,27 km, siendo la semana más dura la cuarta, que hice un total de 54,76 kilómetros. Una vez más, me reitero en que no hace falta hacer un entrenamiento militar para hacer un Maratón, a mí con un entrenamiento más corto, pero más inteligente ya lo habéis visto, me ha dado para mejorar incluso lo que me propuse al iniciar el plan, que era estar más cerca de las 3 horas 50 minutos que de las 4 horas.

Con las medallas de los tres Maratones
Respecto al plan de entrenamientos, sin duda ha sido muy positivo el apretar un poco más en los ritmos y buscar más kilómetros de calidad en las sesiones de rodaje. Con ello, no solo he conseguido dejar mi marca personal en un Maratón en 3h 49´30”, bajando en más de seis minutos mi marca anterior, sino que también he conseguido bajar mi marca en los 10 kilómetros, dejándola en 44´28”, bajándola más de tres minutos, y también mi marca en el Medio Maratón, dejándola en 1h 45´20”, bajándola casi tres minutos.

Otra modificación que he hecho en este plan respecto al de Sevilla, ha sido el meter un entrenamiento semanal con el grupo de Adidas Runners, y allí, aunque no me notase del todo bien, siempre me metía en el segundo grupo, consiguiendo llevar un buen ritmo en el entrenamiento, y también sufriendo en los días que no iba fino, pero al final conseguir acabar el entrenamiento muy contento por no darme por vencido.

Sobre las tiradas de fondo que hago, muchos con los que he hablado se quedan extrañados porque no haga más kilómetros, e incluso me han llegado a decir que pueden quedarse cortas, pero la realidad es que no, ahí están los maratones de Sevilla y Valencia, que los he completado sin mayor problema que la fatiga normal, y sin llegar a hacer kilómetros por encima de los 6 min/km.

Mi conclusión sobre las tiradas largas, es que si nunca has hecho un maratón, y tu tope es el Medio Maratón, sí que recomiendo hacer una tirada de 30 kilómetros y un par de tiradas de 25 kilómetros, pero si ya has hecho maratones no veo ni productivo, ni beneficioso física y mentalmente hacer tiradas tan largas, en las que todo el cuerpo sufre mucho desgaste. Con las sesiones a ritmo progresivo, no solo acortas el desgaste, y las articulaciones sufren menos, sino que a tu cuerpo le estás obligando a dar más de sí, cuantos más kilómetros tienes, y a reaccionar mejor a la fatiga.

Panel con los nombres de todos los maratonianos inscritos
Es sorprendente, pero en cada Maratón voy descubriendo algo nuevo, en este caso he visto como tu propio cuerpo, o más concretamente la mente, te puede poner trampas y jugar en tu contra, por muy bien que vayas hasta ese momento. Posiblemente haya sido el Maratón que más haya entrenado el trabajo funcional, así como el core, y me haya preocupado de darme masajes con el foam roller, llegando de esta forma en perfectas condiciones al día del Maratón, y consiguiendo no tener ni un solo problema físico el día de la carrera. Pero es increíble como mi mente durante muchos kilómetros me fue jugando malas pasadas recordándome malos momentos de otros maratones (San Francisco y Madrid), inventando molestias (si veía a alguien parado estirando), ganas de orinar (si veía gente que se salía para ir a hacer sus necesidades), o ganas de ponerme a andar (cuando pasado el km 30 empiezas a ver a muchos andando), que para nada eran reales, y es que esto es el Maratón, y es difícil que todo vaya bien durante tantos kilómetros.

Como siempre, antes del Maratón, me había propuesto varios objetivos:

- El primero (cruzar la meta en la Ciudad de las Artes y las Ciencias), lo logré.
- El segundo (sufrir lo menos posible), sufrir no es que sufriese mucho, pero sí que los kilómetros en los que la mente me jugaba malas pasadas, no fueron muy cómodos.
- El tercero (disfrutar lo máximo posible), pues debo decir que me sentí muy bien en gran parte del Maratón, pero creo que iba tan pendiente de no dejarme llevar y perder ritmo, que no disfruté tanto como podría haber disfrutado.
- El cuarto (mejorar mi marca de 3h 56´01”), lo conseguí con creces, y de hecho en ningún momento del Maratón pensé que no pudiese conseguirlo, ni siquiera en esos malos momentos mentales, incluso ahí, haciendo un cálculo conformista, mejoraba mi marca.
- Y el último (bajar de 3h 50´), lo conseguí con un margen escaso, solo 30 segundos, pero lo conseguí, e incluso me permití el lujo de pararme en el kilómetro 41 a abrazar y besar a mi familia.


Ya sabéis que hasta el último momento estuve dudando del ritmo que llevar en el Maratón, al final opté por un término medio, por miedo a que si era muy agresivo de inicio lo terminase pagando en los kilómetros finales, a día de hoy creo que podía haber llevado algo más de ritmo de inicio y que no me hubiese supuesto mucha pérdida al final, pero sinceramente no creo que hubiese sido capaz de bajar de las 3h 45´, que os reconozco era un sueño optimista que tenía. Por otro lado, decir que el desfase que a cada kilómetro iba acumulando el GPS respecto a los kilómetros reales era algo que no me beneficiaba, ya que yo me iba marcando el ritmo por el GPS, y eso al final eran segundos que a cada kilómetro se iban sumando en mi contra.

Para acabar, comentaros que la experiencia de hacer tres Maratones en un mismo año es bastante agotadora física y mentalmente, pero que el llevar un plan con menos carga de entrenamientos y kilómetros que los que llevan otros populares, me ha ayudado a que el desgaste sea menor, aun así he de decir que este año voy camino de los 1.700 km, cuando en el 2016 hice 1.285 km. También ha sido muy positivo de cara a encarar este último Maratón, el descanso activo que me tomé cuando terminé el Maratón de Madrid, desde entonces y hasta que empecé el plan para Valencia, todos los entrenamientos que hice fueron sin fijarme un ritmo y para disfrutar, así como las carreras y los trail que hice, todo con vistas a desconectar y disfrutar de correr.

Ahora dejo aparcado el Maratón por un año, me voy a dedicar a 10 kilómetros, Medio Maratón y trail, y si todo va bien, en noviembre de 2018 volveré a asaltar un Maratón, en esta ocasión cumpliendo el sueño de correr en Nueva York.