jueves, 23 de noviembre de 2017

Maratón de Valencia 2017 – Parte I

Al igual que hicimos para el Maratón de Sevilla, salimos dirección Valencia el sábado por la mañana, y también, al igual que en esa ocasión, fue mi mujer quien llevó el coche, para que yo pudiese ir más tranquilo y con las piernas más descansadas.

Una vez en Valencia, ni siquiera pasamos por el hotel, nos fuimos directos a la Feria del Corredor, tocaba retirar el dorsal, la bolsa del corredor, y echar un vistazo por los stands, además de saludar a gente conocida. Lo malo que le vi a la Feria del Corredor es que había que dar mucha vuelta, estaba situada en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en el edificio Museo de las Ciencias, un edificio alargado de dos plantas, primero tenías que subir a la primera planta a por el dorsal, pasando obligatoriamente por todos los stands (estilo Ikea), saliendo por la parte de atrás, por lo que tenías que bajar a la planta de abajo, y volver a la parte delantera, pasando de nuevo obligatoriamente por más stands, para entrar a la zona donde te daban la bolsa del corredor, que de nuevo estaba situado al final, para que también tuvieses que pasar por todos los stands que había en esa sala. Vamos, que como calentamiento para activar las piernas estaba muy bien. Decir que la bolsa del corredor es la bolsa con más detalles que me han dado desde que corro, enumerar aquí todo lo que venía en la bolsa sería demasiado, pero si os puedo decir que había más de una decena de productos.

Con el dorsal del Maratón
En la Feria del Corredor, había quedado con mi grupo de runners, Forrest Gump Team, varios de los del grupo íbamos a correr el Maratón, y otros los 10 kilómetros. Además me encontré con conocidos de Instagram, y además con Jorge, un runner que conocía desde hace tiempo gracias al blog y a Google+, y al que me hizo mucha ilusión desvirtualizar, he de decir que incluso hablamos de hacer el Maratón juntos, pero él llevaba mucho mejor ritmo que yo, y al final no fue posible, pero conocernos y charlar, fue todo un lujo. Tras eso, nos fuimos junto a mis compañeros a degustar el plato típico de Valencia, la paella, y después al hotel a descansar, que ese día habíamos madrugado para el viaje, y al día siguiente, también tocaba madrugar.

La noche del Maratón, primero me costó dormir, y luego, me desperté antes de las seis y cuarto que era la hora en que sonaría el despertador, y ya no logré dormirme. Lo primero al despertarnos fue felicitar al peque, ese día era su cumpleaños, tres años que tiene ya, como pasa el tiempo!!!, y tras la correspondiente felicitación con canción de cumpleaños incluída, nos vestimos, y bajamos a desayunar al bar del hotel. El desayuno, como es habitual no fue excesivo, un té, un zumo de naranja y una tostada, lo suficiente para no salir a correr con el estómago vacío. Luego volvimos a la habitación, y me preparé para la carrera.

Con un compi de Forrest y un conocido de Instagram
En esta ocasión, como el hotel estaba en la misma calle donde se tomaba la salida, apenas tuve que desplazarme unos metros hasta mi cajón, y eso me sirvió para estar más tranquilo en la habitación, reposar el desayuno y salir a la calle listo para la carrera, sin necesidad de tener que llevar nada que quitarme o ponerme antes de entrar al cajón de salida. En el trayecto del hotel al cajón, me encontré con otro conocido de Instagram al que desvirtualicé, para él, Valencia era su primer Maratón.

Ya en el cajón de salida me uní con dos compañeros del grupo de Forrest, los cuales debutaban en la distancia, y para mi sorpresa, los veía más calmados que yo, tal vez fuese porque ellos iban sin presión, solo con la intención de acabarla, y yo en cambio me había marcado el objetivo de acercarme a las 3 horas y 50 minutos, sea como fuere, el charlar con ellos me ayudó a relajarme.

Desvirtualizando a Jorge, de Google+
Llegó el momento del pistoletazo de salida, empezar a andar hasta la línea de salida, últimos ánimos con mis compañeros, y momento de despedirse, ellos iban a ir más tranquilos de ritmo. Después de pensarlo mucho, me decidí por no arriesgar en exceso, y mantener un ritmo de 5:20 min/km, y según viese como iba transcurriendo la carrera intentar apretar más, o ir al ritmo que las piernas me dejasen si me veía muy agotado. En este caso en ningún momento me propuse ir junto a un globo, ya que no había globos ni de 3h 55´, ni de 3h 50´, por lo que el globo de las 4 horas iría a un ritmo muy bajo, y el de las 3h 45´, lo veía un poco arriesgado de salida.

Los primeros kilómetros, como suele ser habitual, cuesta mantener un ritmo constante, muchos corredores, diferentes ritmos, cada uno buscando su sitio en la calzada, y yo buscando no acelerarme demasiado, y es que debo reconocer que tenía que ir frenándome para no lanzarme demasiado, por lo que fui muy pendiente del ritmo que me marcaba el GPS. Lo malo de eso, es que ya desde el primer kilómetro el GPS me marcaba con algo de antelación los kilómetros, a los que marcaba la carrera, y ese desfase poco a poco se notaba en el crono.


En el kilómetro 5, primer punto de referencia, el crono del GPS me marcó 26´31”, es decir a un ritmo de 5:18 min/km, pero aún me quedaban unos metros hasta que pasé por el PK5, en el que el crono fue de 26´59”, a un ritmo de 5:24 min/km, así que en cinco kilómetros, ya llevaba un desfase de casi medio minuto. Pasado ese punto, primer avituallamiento, la temperatura aún era fresca, pero se preveía que fuese en aumento, por lo que decidí ir hidratándome poco a poco en cada avituallamiento, para no tener que hacerlo luego de golpe cuando llegase el calor, así que cogí una botella de agua, le di un par de sorbos, y la eché a un lado. Decir que a la altura del kilómetro 3 me encontré con un corredor que ya iba andando, sinceramente como te presentas a un maratón para ponerte a andar prácticamente desde la salida??, está claro que algo falla cuando eso sucede, y que lo más sensato en esos casos, es retirarte.

Desvirtualizando a otro conocido de Instagram
Pasado el kilómetro 5, el recorrido empezó a ser de rectas largas de ida y vuelta, en las que podías ver la cantidad de corredores que iban por delante, y también por detrás, además eran tramos más abiertos, donde en un día con viento lo hubiésemos pasado mal, pero por suerte no corría nada de viento. En este tramo empecé a ir muy a gusto, era más ancho, había que esquivar menos corredores, y empecé a fijar un ritmo constante, lo cual siempre me viene bien a mi forma de correr. Tras cuatro largas rectas, nos colocamos en el PK10, en el avituallamiento de ese punto decidí coger un vaso de bebida isotónica (en los avituallamientos fui alternando coger agua en uno, y bebida isotónica en otro), el cual no me bebí entero. El kilómetro 10 de nuevo el GPS me lo marcó por delante, 53´04”, a un ritmo de 5:18 min/km (5:19 min/km el ritmo del Pk5 al PK10), mientras que mi paso por el PK10 real, fue de 53´47”, a un ritmo de 5:23 min/km (5:22 min/km el ritmo del Pk5 al PK10). En ese kilómetro, estaba mi mujer con mi hijo, y como siempre me pasa, eso fue un subidón de adrenalina, es increíble la reacción que genera en el cuerpo verlos.

Los primeros 10 kilómetros ya estaban, había conseguido no acelerarme mucho, y por el ritmo del GPS iba en lo que me había marcado, incluso un par de segundos mejor, y tras hacer un cálculo mental, vi que el ritmo real, tampoco era malo, ya que solo suponía perder tres segundos por kilómetro respecto a lo que tenía planeado.


El recorrido seguía siendo de largas rectas, con bastante espacio, y por suerte el viento seguía sin aparecer, debo decir, que a pesar de las largas rectas, el recorrido no se hacía nada monótono, en parte gracias a la gran animación de público, música, y batucadas, que había en casi todas las zonas del recorrido. En el avituallamiento de este punto, decidí tomarme el primer gel, aunque tenía pensado tomármelo más adelante, empezaba a notar el estómago vacío, y decidí adelantarlo. Por otro lado, el GPS y los kilómetros del recorrido seguían aumentando su desfase, según el GPS había hecho los 15 kilómetros en 1h 19´36”, a un ritmo de 5:18 min/km (ritmo del Pk10 al PK15 de 5:18 min/km), mientras que el paso real por el PK15 fue de 1h 20´36”, ritmo de 5:22 min/km, (ritmo del Pk10 al PK15 de 5:22 min/km). En ese momento empecé a pensar que aunque iba bien de ritmo según el GPS, en realidad no iba también como quería, y ya había un desfase de 1 minuto entre el GPS y la realidad.

En breve publicaré la segunda parte de mi experiencia en el Maratón de Valencia.