miércoles, 13 de junio de 2018

XI Carrera Liberty 2018

El pasado 03 de junio participé en la XI Carrera Liberty, suponiendo mi quinta participación en esta carrera, que junto al Derbi de las Aficiones, y al Medio Maratón de Madrid, son las tres únicas carreras en las que he participado todos los años, desde que en noviembre de 2013 me lanzase a hacer carreras populares.

En la recogida de dorsales
Últimamente no me prodigo mucho en la distancia de 10 kilómetros, este año llevo más carreras de medio maratón (seis contando uno de montaña), que de 10 kilómetros (tres con la Liberty), por lo que me apetecía mucho esta carrera, tanto por el hecho de hacerla todos los años, como por el hecho de volver a las distancia de 10 kilómetros.

La Liberty, como en años anteriores no solo constaba de la carrera de 10 kilómetros, también estaba la carrera de Hand Bikes, la carrera de superación, y las carreras infantiles, donde un año más, y ya van tres, el peque participaba.

Cuando repito carreras de un año para otro, me gusta comprobar si errores que se cometen en otras ediciones se solventan, y este año la organización de la Carrera Liberty ha solucionado uno muy importante, el de la recogida de dorsales. El año pasado recoger el dorsal de esta carrera fue un infierno, pero este año todo ha sido muy fluido y sin esperas innecesarias.

Recorrido Carrera Liberty
El recorrido, más que conocido, con casi dos kilómetros al inicio de la carrera que eran favorables, luego Paseo de Recoletos, Paseo de la Castellana y Avenida de Concha Espina siempre subiendo, siendo la subida de Concha Espina el tramo más duro. Y desde ahí, terreno favorable, con algún tobogán, hasta el último medio kilómetro, que de nuevo vuelve a picar para arriba.

Altimetría Carrera Liberty
Para esta carrera me encontraba bien de fondo, ya que como el próximo 16 de junio tengo el Medio Maratón de Pamplona sigo haciendo entrenamientos de 10 kilómetros o más, pero era consciente que me faltaba chispa como para ir a buscar un gran tiempo, además, a ello se sumaba que durante la semana en Adidas Runners Madrid, había tenido dos entrenamientos de fuerza, y el sábado había ido a una marcha solidaria en bici junto a mi mujer, por lo que andaba con las piernas algo cargadas. Así que salí sin presión, más allá de seguir en mi línea de sub 50.
El día anterior en la marcha solidaria Fundación Aladina
En la carrera, me encontré con mis compañeros de Forrest Gump Team, además me encontré con otros compañeros de Adidas Runners Madrid, y con algún conocido de Instagram. La verdad es que hoy en día es rara la carrera en la que no coincido con algún conocido, por lo que los momentos previos a la carrera se pasan volando saludando a unos y a otros.
Con los compañeros de Forrest Gump Team
Ya en los cajones de salida, me coloqué junto a un compañero de Forrest Gump Team, y nos situamos junto al globo de 45 minutos, él iba a bajar de ese tiempo, yo era muy consciente que a ese tiempo no me iba ni a acercar, pero bueno para los primeros kilómetros podía ser una buena referencia.

Como os comenté anteriormente, prácticamente los dos primeros kilómetros son de bajada, y salvo algunas zonas en las que me encontré con corredores más lentos, que me hicieron cambiar el ritmo, son dos kilómetros que se hacen bastante rápido. También son dos kilómetros bonitos, ya que pasas junto al Retiro, la Puerta de Alcalá, y la plaza de Cibeles, con el Palacio de Correos, la Casa América, Banco de España, y la fuente de la Diosa. Por el PK 2 pasé con un tiempo de 9´05”, había hecho esos dos kilómetros en 4´34” y 4´31”.

Reencuentro con una vieja amiga
Ya en el Paseo de Recoletos el terreno deja de ser favorable y empieza ese falso llano que se deja notar en las piernas, y más aún cuando las llevas cargadas, como me pasaba a mí, por lo que opté por ponerme un ritmo en el que me encontrase cómodo, y hacer a ese ritmo el tramo del Paseo de Recoletos y Paseo de la Castellana. Todavía en el Paseo de la Castellana, pasamos por el avituallamiento, y por el PK 5, por el que pasé con un tiempo de 24´08”, haciendo los kilómetros 3, 4 y 5 en 5´01”, 4´59”, y 5´03” respectivamente.

Con un giro de 90º dejamos el Paseo de la Castellana y encaramos la Avenida de Concha Espina, primero con un falso llano en bajada, para luego encarar la corta, pero dura subida. La subida se hizo notar en las piernas, y no subí con muy buenas sensaciones, aún así, eran más los corredores a los que pasaba, que los que me pasaban. Al coronar Concha Espina, tomé un pequeño respiro, para adecuar el ritmo a los toboganes que iban a venir desde ese momento hasta poco más del kilómetro 7, por el que pasé en 34´10”, haciendo el kilómetro 6 en 5´10” (se notó la subida de la Avenida de Concha Espina), y el kilómetro 7 en 4´52”.


De nuevo en terreno favorable, me costó coger ritmo, sobre todo en el kilómetro 8, notaba las piernas aún más cargadas que en la zona desfavorable del Paseo de Recoletos, y Paseo de Castellana, por lo que ese kilómetro fue un calco del kilómetro anterior (4´53”), a pesar de ser más favorable.

Los dos últimos kilómetros sí conseguí mejorar las sensaciones de las piernas, e ir algo más rápido, hasta el punto que sorprendentemente, esas mejores sensaciones se mantuvieron en la cuesta final consiguiendo mantener un buen ritmo en esos dos últimos kilómetros, 4´36” en el kilómetro 9 y 4´39” en el kilómetro 10, cruzando la meta en un tiempo de 48´18”. Este tiempo es casi dos minutos menos que el año pasado (50´17"), además de ser la mejor marca de las cinco ediciones en las que he participado, ya que la anterior era del 2016, con un tiempo de 49´41".

Diploma Carrera Liberty
Y tras mi carrera, le tocó al peque de la casa correr, con poco más de un año y medio hizo su primera participación en la Carrera Liberty, este día con poco más de tres años y medio la corría por tercera vez, y por primera vez corría solo, sin la compañía de un adulto. El pobre tuvo un pequeño percance, ya que nada más salir, delante de él, se cayeron varios niños, y tropezó con ellos, pero sin inmutarse se levantó y siguió corriendo, en busca de una nueva medalla finisher que morder (ya tiene seis).

El peque con su medalla finisher