miércoles, 6 de diciembre de 2017

IV Medio Maratón Cabrera Trail

El pasado domingo dejé el asfalto y volví a la montaña, dando un salto más en la distancia, pasando ya al Medio Maratón de Montaña, y también en la altimetría, ya que tenía ante mí un desnivel acumulado positivo de 2.000 metros. La verdad es que como tenía muy reciente el Maratón de Valencia, me veía con fondo y fuerte de piernas, por lo que decidí enfrentarme al trail que tiene el cartel de ser el Medio Maratón más duro de Madrid. Este trail, cumplía su cuarta edición, y además de la distancia de 21K, también había un 10K con +770 de desnivel.

La organización, para ser la cuarta edición, creo que tiene bastantes puntos que mejorar, para empezar, en la inscripción te piden la talla de camiseta, pero cuando llegas a recoger el dorsal no hay camiseta, son unos manguitos para los del 21k, y una buff para los del 10k, y lo peor es que tienen toda la pinta de ser sobrantes de otros años, ya que llevan impreso el texto Cabrera Trail, y las tres distancias que se hacían antes, 10k, 21k y 42k, cuando el 42K, ya llevan dos años sin hacerlo. Después el dorsal es solo eso, dorsal, ningún chip ni nada, el control del tiempo es totalmente manual, todos con el mismo tiempo de salida, en el tercer avituallamiento, hacen un control, basado en una persona que te toma el dorsal y apunta la hora en la que pasas, y ya en meta, una persona mira tú dorsal, y otra apunta en un portátil el tiempo. Por no haber, no hay ni crono en el arco de meta, nada de nada. Y bolsa del corredor, los manguitos y dos hojas de propaganda, ni un detalle más, de hecho no te dan ni una simple bolsa de plástico.

Listo para la salida
En esta carrera coincidía con varios compañeros de Forrest Gump Team, la mayoría ya con experiencia en la montaña, aunque ninguno de ellos se atrevió a lanzarse conmigo a la aventura, o locura, de hacer la distancia de 21k, y todos ellos optaron por hacer la distancia de 10k.

Listo ya para la salida, opté por no ponerme muy adelante, intentando no salir muy acelerado, ya que la carrera era muy larga, prefería salir más retrasado y más pausado, e ir cogiendo algo más de ritmo con el paso de los kilómetros, o eso pensaba yo. El recorrido tenía cinco subidas muy importantes, dos de ellas por encima de los 1.500 metros de altitud (1.547 metros y 1.526 metros), otras dos por encima de 1.400 metros (1.422 metros y 1.421 metros), y la primera de las subidas era a 1.340 metros. Antes del PK5 ya habríamos hecho las dos primeras subidas, la tercera se hacía entre el PK7,5 y el PK10, y en los últimos 7,5 kilómetros se hacían las dos restantes.

Desde el primer metro, y aún por asfalto se puede decir que ya íbamos subiendo, y más aún, cuando giramos a izquierda y empezamos a encarar la subida por camino de tierra. Esta primera subida se hace en gran parte por sendero, y se puede llevar un ritmo más o menos cómodo, siendo la parte final la más dura. El problema de este primer pico no es tanto la subida como la bajada, entre rocas y arbustos y casi en vertical, no quedaba otra opción que bajar el culo al suelo, e ir con mucho cuidado, porque en cualquier descuido podías irte para abajo. El último tramo de la bajada ya se puede hacer corriendo, y disfrutar un poco, pero claro con lo que no contábamos el grupo en el que yo iba, era con que la chica que debía de estar en un cruce se ausentase de su sitio, y entre eso, y que no había buena señalización, nos fuimos por el camino que no era, recorriendo un buen trecho, hasta que desde atrás nos gritaron que por ahí no era.

Con mis compañeros de Forrest Gump Team

Tras volver al camino, tuvimos un terreno de pista en el que se podía correr, y llegamos al primer avituallamiento. A este respecto indicar que igual que he criticado la “bolsa del corredor”, los avituallamientos estaban muy bien preparados, agua, bebida isotónica, fruta, galletas, ampollas de glucosa y gominolas, en todos y cada uno de los cuatro avituallamientos, más el de meta.

Pasado el avituallamiento empezamos con la segunda subida, y bueno, la verdad es que yo no esperaba encontrarme lo que me encontré. Vale que es montaña, vale que hay rocas, arboles, que es subida, vale que es naturaleza y pueda haber subidas duras en las que hasta andar cueste, pero encontrarte ante una subida, en la que no hay ni rastro de sendero, y en la que tienes que ir trepando por las rocas, para eso yo no estaba preparado. Cuando tu carrera ya no depende solo de tus piernas, sino que también debes de tirar de brazos, y tienes que escalar, creo que en ese punto eso deja ya de ser un trail, para ser otro tipo de deporte, mucho más cercano a la escalada. Prácticamente toda esa subida la tuvimos que hacer así, trepando, menos mal que por el frío llevaba guantes, porque si no, me habría dejado las manos. Una vez hicimos cima, respiré de tranquilidad, y por un momento me dediqué a ver las maravillosas vistas que había, en ese punto había restos de nieve y el paisaje era muy bonito, además de helador.

La bajada de esta cima, era en parte por pista, que tenía el inconveniente de tener muchas piedras sueltas, y otra parte por zonas de rocas, con el inconveniente que había zonas con hielo, y había que tener cuidado de no caer. El problema de las piedras sueltas es que mi tobillo izquierdo se resiente mucho, han sido muchos los esguinces que he tenido jugando al fútbol, y ese terreno no me viene nada bien, ya que en cuanto la superficie no es estable y se me dobla el tobillo, sufro muchos pinchazos en él, y durante varios metros arrastro un incómodo dolor.

Altimetría del Cabrera Trail 21K
La tercera subida, era la de más altura y para mí la más bonita, dura, pero casi toda por sendero, incluso en algunos tramos te podías permitir el ir corriendo un poco, solo al final de la subida, ya con nieve, se perdía el sendero y era algo más difícil la subida, pero en ningún momento había que trepar. Lo malo de esta cima, la bajada, de nuevo un tramo en vertical, en el que volvíamos a tener que bajar el culo al suelo, y de nuevo mal señalizado, por lo que otros dos corredores y yo nos perdimos, y acabamos en una zona de cardos borriqueros.

Otro punto malo que yo vi de la organización, fue la señalización, lo normal es que desde una baliza veas la otra, pero en este caso había muchos tramos que no era así, o te encontrabas con balizas a la altura de las rodillas, con lo cual era difícil verlas, había tramos que parecía más un ejercicio de orientación que un trail.

La cuarta subida volvía a ser complicada, de nuevo volvía a tocar trepar, una vez más volvía a sentir que lo que estaba haciendo se parecía poco a un trail, de nuevo sentía que me había confundido al escoger esa carrera. La bajada era un poco mezcla de todo, el problema a esas alturas es que había perdido todo el interés por la carrera, y ni en tramos en los que se podía correr, me apetecía hacerlo.


Cima del tercer puerto a 1.547 metros
Antes de la última subida, avituallamiento, llevaba ya 4 horas 40 minutos, la meta la cerraban a las 6 horas, y la chica me dice que voy justo de tiempo, le pregunto qué cuanto queda y me dice que 4 kilómetros, pero que la última subida es muy dura, muy empinada, pero que no me puede decir más, porque es nueva en el recorrido y no la conoce.

Esa quinta subida tardé en hacerla 40 minutos, posiblemente la más dura de todas, trepando desde el primer metro, por zonas complicadísimas, y para complicarlo más, me caí, escalando una roca, al apoyar el pie izquierdo me fallaron las fuerzas y me caí hacia el lado izquierdo, golpeándome la parte exterior del muslo contra una roca. En ese momento si hubiese podido me habría retirado, pero ya quedaba poco para hacer cima, y solo quedaba la bajada. Tras hacer cima, me quedaban 40 minutos antes del cierre de meta, pero no sabía la distancia, aun así, ya ni quería, ni casi podía correr, así que hice lo que quedaba andando, menos los metros finales, que por orgullo si los hice corriendo. La meta la crucé en un tiempo de 5 h 53´53”, a una media de 16:51 min/km, y siendo el antepenúltimo corredor. Decir que de los 193 corredores que empezamos el trail, lo acabamos 172.


El texto de la medalla lo resume todo
Para acabar, decir que el cartel de ser el Medio Maratón más duro de Madrid, puede quedar muy bien como publicidad, pero sinceramente buscar ese cartel a costa de la seguridad de los corredores me parece una imprudencia. Tener que hacer tres de las cinco subidas (sobre todo la segunda y la quinta), literalmente trepando, no lo veo yo muy lógico, y menos aún que cambien el recorrido y la última subida la pongan aún más dura que en ediciones anteriores, cuando a ese punto ya vas justo de fuerzas. Tampoco veo lógico hacer bajadas verticales, donde tienes que ir con el culo pegado al suelo, porque es imposible bajar de otra forma, salvo que seas un loco, y literalmente, te tires cabeza abajo. Desde luego no soy un experto en trail, pero sinceramente lo que yo hice el pasado domingo se parece más a escalada que a un trail, y a mi modo de verlo, es mejor hacer un recorrido menos duro, y que al año siguiente la gente repita, que tener el cartel del Medio Maratón más duro de Madrid, y que la gente al año siguiente no repita. A este respecto indicar que he mirado los diez primeros clasificados de la edición del 2016, y solo uno repitió este año, lo cual es sintomático.

En mi caso lo tengo claro, voy a huir de este tipo de trail, donde se ponga tan al límite a los corredores, y optaré por trail con menos desnivel, menos técnicos, y sobre todo menos arriesgados, en los que pueda disfrutar más de la montaña, y no terminar aborreciéndola,

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Conclusiones tras mi quinto Maratón

Como siempre, tras contaros mi experiencia en el Maratón de Valencia, (parte I y parte II), toca sacar conclusiones de todo lo que ha sido la experiencia de este, mi quinto Maratón, y también de paso, del hecho de hacer tres maratones en menos de un año, nueve meses para ser exactos, del 19 de febrero (Sevilla), al 19 de noviembre (Valencia).

La primera conclusión es que con el mismo plan de Sevilla, de catorce semanas, tres entrenamientos a la semana, y sin tiradas excesivamente largas (las que más, medio maratón), apretando un poco más en los ritmos, e intentando hacer el mayor número de kilómetros de calidad, he conseguido bajar de las 3 horas y 50 minutos. El total de kilómetros en este plan fue de 596,27 km, siendo la semana más dura la cuarta, que hice un total de 54,76 kilómetros. Una vez más, me reitero en que no hace falta hacer un entrenamiento militar para hacer un Maratón, a mí con un entrenamiento más corto, pero más inteligente ya lo habéis visto, me ha dado para mejorar incluso lo que me propuse al iniciar el plan, que era estar más cerca de las 3 horas 50 minutos que de las 4 horas.

Con las medallas de los tres Maratones
Respecto al plan de entrenamientos, sin duda ha sido muy positivo el apretar un poco más en los ritmos y buscar más kilómetros de calidad en las sesiones de rodaje. Con ello, no solo he conseguido dejar mi marca personal en un Maratón en 3h 49´30”, bajando en más de seis minutos mi marca anterior, sino que también he conseguido bajar mi marca en los 10 kilómetros, dejándola en 44´28”, bajándola más de tres minutos, y también mi marca en el Medio Maratón, dejándola en 1h 45´20”, bajándola casi tres minutos.

Otra modificación que he hecho en este plan respecto al de Sevilla, ha sido el meter un entrenamiento semanal con el grupo de Adidas Runners, y allí, aunque no me notase del todo bien, siempre me metía en el segundo grupo, consiguiendo llevar un buen ritmo en el entrenamiento, y también sufriendo en los días que no iba fino, pero al final conseguir acabar el entrenamiento muy contento por no darme por vencido.

Sobre las tiradas de fondo que hago, muchos con los que he hablado se quedan extrañados porque no haga más kilómetros, e incluso me han llegado a decir que pueden quedarse cortas, pero la realidad es que no, ahí están los maratones de Sevilla y Valencia, que los he completado sin mayor problema que la fatiga normal, y sin llegar a hacer kilómetros por encima de los 6 min/km.

Mi conclusión sobre las tiradas largas, es que si nunca has hecho un maratón, y tu tope es el Medio Maratón, sí que recomiendo hacer una tirada de 30 kilómetros y un par de tiradas de 25 kilómetros, pero si ya has hecho maratones no veo ni productivo, ni beneficioso física y mentalmente hacer tiradas tan largas, en las que todo el cuerpo sufre mucho desgaste. Con las sesiones a ritmo progresivo, no solo acortas el desgaste, y las articulaciones sufren menos, sino que a tu cuerpo le estás obligando a dar más de sí, cuantos más kilómetros tienes, y a reaccionar mejor a la fatiga.

Panel con los nombres de todos los maratonianos inscritos
Es sorprendente, pero en cada Maratón voy descubriendo algo nuevo, en este caso he visto como tu propio cuerpo, o más concretamente la mente, te puede poner trampas y jugar en tu contra, por muy bien que vayas hasta ese momento. Posiblemente haya sido el Maratón que más haya entrenado el trabajo funcional, así como el core, y me haya preocupado de darme masajes con el foam roller, llegando de esta forma en perfectas condiciones al día del Maratón, y consiguiendo no tener ni un solo problema físico el día de la carrera. Pero es increíble como mi mente durante muchos kilómetros me fue jugando malas pasadas recordándome malos momentos de otros maratones (San Francisco y Madrid), inventando molestias (si veía a alguien parado estirando), ganas de orinar (si veía gente que se salía para ir a hacer sus necesidades), o ganas de ponerme a andar (cuando pasado el km 30 empiezas a ver a muchos andando), que para nada eran reales, y es que esto es el Maratón, y es difícil que todo vaya bien durante tantos kilómetros.

Como siempre, antes del Maratón, me había propuesto varios objetivos:

- El primero (cruzar la meta en la Ciudad de las Artes y las Ciencias), lo logré.
- El segundo (sufrir lo menos posible), sufrir no es que sufriese mucho, pero sí que los kilómetros en los que la mente me jugaba malas pasadas, no fueron muy cómodos.
- El tercero (disfrutar lo máximo posible), pues debo decir que me sentí muy bien en gran parte del Maratón, pero creo que iba tan pendiente de no dejarme llevar y perder ritmo, que no disfruté tanto como podría haber disfrutado.
- El cuarto (mejorar mi marca de 3h 56´01”), lo conseguí con creces, y de hecho en ningún momento del Maratón pensé que no pudiese conseguirlo, ni siquiera en esos malos momentos mentales, incluso ahí, haciendo un cálculo conformista, mejoraba mi marca.
- Y el último (bajar de 3h 50´), lo conseguí con un margen escaso, solo 30 segundos, pero lo conseguí, e incluso me permití el lujo de pararme en el kilómetro 41 a abrazar y besar a mi familia.


Ya sabéis que hasta el último momento estuve dudando del ritmo que llevar en el Maratón, al final opté por un término medio, por miedo a que si era muy agresivo de inicio lo terminase pagando en los kilómetros finales, a día de hoy creo que podía haber llevado algo más de ritmo de inicio y que no me hubiese supuesto mucha pérdida al final, pero sinceramente no creo que hubiese sido capaz de bajar de las 3h 45´, que os reconozco era un sueño optimista que tenía. Por otro lado, decir que el desfase que a cada kilómetro iba acumulando el GPS respecto a los kilómetros reales era algo que no me beneficiaba, ya que yo me iba marcando el ritmo por el GPS, y eso al final eran segundos que a cada kilómetro se iban sumando en mi contra.

Para acabar, comentaros que la experiencia de hacer tres Maratones en un mismo año es bastante agotadora física y mentalmente, pero que el llevar un plan con menos carga de entrenamientos y kilómetros que los que llevan otros populares, me ha ayudado a que el desgaste sea menor, aun así he de decir que este año voy camino de los 1.700 km, cuando en el 2016 hice 1.285 km. También ha sido muy positivo de cara a encarar este último Maratón, el descanso activo que me tomé cuando terminé el Maratón de Madrid, desde entonces y hasta que empecé el plan para Valencia, todos los entrenamientos que hice fueron sin fijarme un ritmo y para disfrutar, así como las carreras y los trail que hice, todo con vistas a desconectar y disfrutar de correr.

Ahora dejo aparcado el Maratón por un año, me voy a dedicar a 10 kilómetros, Medio Maratón y trail, y si todo va bien, en noviembre de 2018 volveré a asaltar un Maratón, en esta ocasión cumpliendo el sueño de correr en Nueva York.


domingo, 26 de noviembre de 2017

Maratón de Valencia 2017 – Parte II

Puedes leer la parte I pinchando aquí. 

Antes de continuar, felicitar a la organización, que tiene muy bien merecida esa etiqueta oro, muy bien la organización de la prueba, la organización de los cajones, los avituallamientos, genial el trabajo de los voluntarios, pero una mención especial a una ciudad y un público que se vuelcan con los corredores, que no paran de animar, y que salvo en contadas avenidas más periféricas, se agolpaban a ambos lados de la calzada para llevarte en volandas.

Con mis dos compis de Forrest Gump Team, y otros dos maratonianos
Las largas rectas, de entre uno y dos kilómetros seguían siendo la tónica habitual. En el tramo entre el kilómetro 15 y el kilómetro 24, volvíamos a pasar, pero en dirección contraria, casi por la misma zona que pasamos en el tramo de la salida al kilómetro 11. En el kilómetro 17, segunda inyección de adrenalina, entre el público se encontraban mi mujer y mi hijo, momento en el que oigo a mi mujer llamándome, y preguntándome cómo voy, y yo cierro el puño y levanto el pulgar, indicándole que todo está OK. Zancada a zancada, nos vamos acercando al punto que marca la mitad del recorrido, yo sigo notándome muy cómodo y llevando un ritmo bastante constante, y sigo con la misma practica de ir hidratándome en cada avituallamiento, sin beber en exceso, y alternando agua con bebida isotónica.

Llegados al punto que marcaba el Medio Maratón, ese que te marca que ya llevas la mitad del camino recorrido, pero que por otro lado te queda otro tanto por recorrer (vaso medio lleno o medio vacío), tocaba hacer una valoración del crono. El GPS, como siempre iba por delante, 1h 51´52”, ritmo medio de la carrera 5:18 min/km (5:18 min/km el ritmo entre el PK15 y el PK21,095), si valoraba esos datos estaba genial, ya que mi idea era pasar por ese punto en torno a 1h 52´ 30”, pero el punto real del Medio Maratón no me daba tantas alegrías, ya que el crono me marcó 1h 53´18”, ritmo medio de la carrera 5:22 min/km (5:22 min/km el ritmo entre el PK15 y el PK21,095), en este caso la valoración no era tan buena, ya que cedía 48” a lo que tenía previsto, aunque siendo realistas, tampoco era tan mala la diferencia.  

Con un conocido de Instagram y su compañero de club
Una vez pasamos el Medio Maratón decidí tomarme el segundo gel, y desconectar un poco haciendo un rápido cálculo mental, si era capaz de hacer la segunda parte igual que la primera me iría a un tiempo de 3h 46´36”, es decir salvo hecatombe, bajaría de las cuatro horas seguro, y por otro lado tenía un margen de 10 minutos para mejorar mi MMP de Sevilla, por lo que igual, salvo hecatombe mejoraría marca. Lo que buscaba de bajar de 3h 50´, también lo tenía en mi mano, o mejor dicho en mis piernas, y por último, el sueño más optimista, que era bajar de 3h 45´, se complicaba, aunque todavía era factible.

En este tramo volvíamos hacía la zona de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, es decir hacía la zona de meta, de la que nos alejaríamos, ya que aún quedaban unos 18 kilómetros para pisar la alfombra azul. En este punto la cantidad de público animando fue impresionante, y aquí tuve dos momentos de subidón, el primero poco antes del kilómetro 24, vi a mis compañeras de Forrest que ya habían acabado su carrera de 10 km, y estaban en ese punto animando, me acerqué a ellas, las saludé, choqué las manos y con el grito de “Vamos Forrest”, seguí adelante. Como un kilómetro más adelante, nuevo subidón, de nuevo mi mujer y el peque animando, grito de “Manuuu, ¿cómo vas?”, sonrisa y pulgar al aire, y es que en ese momento iba en volandas. De nuevo tocaba referencias, por el kilómetro 25 del GPS llevaba un tiempo de 2h 12´29”, ritmo de carrera 5:18 min/km (5:17 min/km el ritmo entre el PK21,095 y el PK25), paso real por el PK25 de 2h 14´21”, ritmo de carrera 5:22 min/km (5:23 min/km el ritmo entre el PK21,095 y el PK25).

Con mi prima, nueva maratoniana
Antes del kilómetro 25, y hasta pasado el kilómetro 27, todo era una recta, nos alejábamos de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, y nos acercábamos más al centro de la ciudad, dejando atrás las amplías rectas y entrando en calles más viradas, pero con bastante amplitud, y aunque parecía imposible, cada vez con más público, y es que era difícil ver en esa parte del recorrido un solo metro sin alguien animando. Además esa zona de Valencia la conozco de otras veces que visité la ciudad, y digamos que, al pasar por zonas conocidas, me sentía más en casa. Nuevo paso de referencia el kilómetro 30, 2h 39´06”, ritmo de carrera 5:18 min/km (5:19 min/km el ritmo entre el PK25 y el PK30), esto según el GPS, pero el paso real por el PK30 fue de 2h 41´ 34”, ritmo de carrera 5:23 min/km (5:27 min/km el ritmo entre el PK25 y el PK30). En este tramo el desfase ya empezaba a ser demasiado, y no sé si fue porque el GPS en la zona de calles más estrechas no tomaba bien las referencias o qué, pero el salto de desfase en esos cinco últimos kilómetros fue muy importante.

Llegaban los kilómetros en los que todo el mundo dice que empieza el Maratón, donde se empieza a notar el desgaste físico y mental acumulado, donde empiezas a visualizar la meta con más ganas, y donde los miedos empiezan a aparecer. Para mí, los kilómetros del 32 al 41, fueron 9 kilómetros que mentalmente se me hicieron muy duros por varios motivos; no veía los puntos kilométricos, ya no me fiaba de lo que me iba marcando el GPS, y los fantasmas del pasado aparecían en mi mente intentando hacer que parase. El kilómetro 32, que yo creo que es un punto clave, ya que desde ahí solo quedan 10 kilómetros, y todos los maratonianos tenemos más que dominada esa distancia, lo pasé según el GPS en 2h 50´11”, el PK32 real, el de la organización lo pasé en 2h 52´49”, en ese momento hice un cálculo, digamos conformista, y es que si decaía hasta hacer esos diez kilómetros finales a un ritmo de 6 min/km, sin duda bajaría de las cuatro horas, mejoraría la marca de Sevilla, pero no lograría bajar de las 3h 50´.

Mordiendo la medalla de finisher
A partir de ese PK32 empezaron los problemas, como os he dicho antes, desde el kilómetro 30 empecé a desconfiar mucho del GPS, el desfase era demasiado como para que las referencias fuesen fiables, y por otro lado, no sé si por la cantidad de gente o qué, pero no conseguía ver los kilómetros marcados por la organización, estar debían de estar, pero yo desde el 32 no vi ninguno hasta el 35, y para colmo, en ese momento yo pensaba que debería estar más o menos por el kilómetro 36, pero no, me encontré con el carte del PK35, y eso en cierto modo fue un mazazo. En ese PK35 el crono marcaba 3h 09´07”, a un ritmo de carrera de 5:24 min/km (5:31 min/km entre el PK30 y el PK35), los datos de paso del GPS los he visto a posteriori al descargar la información y fueron de 3h 06´23”, a un ritmo de carrera de 5:20 min/km (5:27 min/km entre el PK30 y el PK35).

Y tras ese PK35 más problemas, el hecho de ese kilómetro que yo pensaba que era el 36, pero en realidad era el 35, fue un mazazo, a eso, se juntó, que ya no vi un nuevo punto kilométrico hasta el 41, con lo que al no fiarme del GPS por el desfase, hice seis kilómetros prácticamente a ciegas, y para colmo mi mente decidió sacar los fantasmas del pasado. Mi mente no paraba de recordarme lo mal que lo pasé los últimos kilómetros del Maratón de San Francisco, por los problemas estomacales, y los últimos kilómetros del Maratón de Madrid, en el que los problemas con los isquiotibiales hicieron que tuviese que ponerme a andar dos kilómetros, y eso me pedía el cuerpo, ponerme a andar. Fueron varios kilómetros complicados, ya que me tocó luchar contra todo eso, para seguir adelante, por suerte de piernas iba bien, había bajado el ritmo, pero seguía yendo muy cómodo de piernas, y además mentalmente empecé a pensar en positivo, no había problemas estomacales, no había ningún tipo de molestia, y empecé a recordar esos entrenos con Adidas Runners en los que iba mal, pero aún así lograba ir con la gente de adelante, y todo eso me ayudó a comerme cada metro que me separaba de la meta.

Con los Forrest Gump Team
Como os he comentado antes, desde el PK35, no volví a ver otro cartel hasta el PK41, pero antes de pasar por ese cartel, por cuarta vez, mi mujer y mi hijo me dieron una inyección de adrenalina, estaban ahí, unos cientos de metros por delante del cartel, de nuevo animándome, mi mujer gritándome que ya tenía el quinto maratón, y en ese momento no me lo pensé dos veces, me fui hacía ellos, me paré, les abracé y les besé, los últimos kilómetros había corrido sin mirar el GPS, no sabía que margen de tiempo tenía, si es que lo tenía, para bajar de las 3h 50´, pero me daba igual el tiempo que perdiese en ese momento, o que luego me costase arrancar de nuevo, ellos forman parte de cada meta que cruzo, mi mujer se recorre cada ciudad haciendo su particular maratón, y sin duda se merecían esos segundos que yo les dediqué. A las piernas, tras el parón, les costó arrancar, pero me obligué a forzarlas y tirar para adelante, ya estaba pasando junto al PK41, miré el crono, y sonreí, marcaba 3h 43´01”, me quedaba 1,195 km para acabar, y tenía siete minutos de margen para mi objetivo, bajar de las 3h 50´, así que más que nunca empecé a ir en volandas, más aún, cuando más adelante vi el cartel de “900 metros para meta”, y tras él empezamos a entrar en el recinto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Los metros finales fueron increíbles, muchísimo público a cada lado de la valla, y yo disfrutando de cada zancada, con muchas imágenes en la mente, los entrenamientos, las metas de los otros dos maratones del año 2017, y así hasta llegar a la alfombra azul, en ese momento se te va todo de la cabeza, te dejas llevar, miré a las gradas y les aplaudí dando las gracias por el apoyo de la ciudad durante todo el Maratón, levanté la mano abierta, cinco dedos, uno por cada Maratón, miré al cielo y le lancé un beso a mi ángel de la guarda particular, y sobre todo, me emocioné, disfrutando de cada metro de alfombra azul que recorría, acercándome a la meta, y cruzándola con un gesto de rabia, liberando toda la tensión acumulada.



El tiempo final del GPS fue de 3h 49´34” (el desfase final del GPS respecto al kilometraje real fue de 575 metros, ya que me marcó 42,770 metros), pero el bueno, el de la organización fue de 3h 49´30”, a un ritmo de carrera de 5:26 min/km, consiguiendo bajar en 6´31” mi mejor marca, la que obtuve nueve meses antes en el Maratón de Sevilla. Pero más allá de todo eso, lo realmente importante es que había cruzado la meta de mi quinto Maratón, el tercero de 2017.

Tras cruzar la meta, y avanzar unos metros, la emoción me pudo, y empecé a llorar. Llamé a mi mujer, pero prácticamente no podía ni hablar, y ya tras recoger la medalla, el plástico y el avituallamiento final, llamé a mi madre, que como todas las madres siempre se preocupa, para que supiese que ya había acabado.

Mis datos en el Maratón
Según los datos de la organización, acabaron la prueba 16.172 corredores, que el ganador masculino fue Sammy Kirop Kitwara, con un tiempo de 2h 05´15”, siendo record de la prueba, y en mujeres, ganó Aberu Mekuria Zennebe con un tiempo de 2h 26´17”.

Comentaros antes de acabar, que mis dos compañeros de Forrest, así como mi prima y su marido, todos debutantes en el Maratón, cruzaron la meta en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, convirtiéndose en maratonianos. Y por supuesto, como siempre, muchas gracias por las muestras de apoyo y las felicitaciones, en especial a mi mujer, que este año se ha recorrido tres ciudades con el niño, para verme en el mayor número de puntos posible, no me cansaré de repetir, que cada medalla finisher, en gran parte se la debo a ella.

Con mi mayor fan

jueves, 23 de noviembre de 2017

Maratón de Valencia 2017 – Parte I

Al igual que hicimos para el Maratón de Sevilla, salimos dirección Valencia el sábado por la mañana, y también, al igual que en esa ocasión, fue mi mujer quien llevó el coche, para que yo pudiese ir más tranquilo y con las piernas más descansadas.

Una vez en Valencia, ni siquiera pasamos por el hotel, nos fuimos directos a la Feria del Corredor, tocaba retirar el dorsal, la bolsa del corredor, y echar un vistazo por los stands, además de saludar a gente conocida. Lo malo que le vi a la Feria del Corredor es que había que dar mucha vuelta, estaba situada en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en el edificio Museo de las Ciencias, un edificio alargado de dos plantas, primero tenías que subir a la primera planta a por el dorsal, pasando obligatoriamente por todos los stands (estilo Ikea), saliendo por la parte de atrás, por lo que tenías que bajar a la planta de abajo, y volver a la parte delantera, pasando de nuevo obligatoriamente por más stands, para entrar a la zona donde te daban la bolsa del corredor, que de nuevo estaba situado al final, para que también tuvieses que pasar por todos los stands que había en esa sala. Vamos, que como calentamiento para activar las piernas estaba muy bien. Decir que la bolsa del corredor es la bolsa con más detalles que me han dado desde que corro, enumerar aquí todo lo que venía en la bolsa sería demasiado, pero si os puedo decir que había más de una decena de productos.

Con el dorsal del Maratón
En la Feria del Corredor, había quedado con mi grupo de runners, Forrest Gump Team, varios de los del grupo íbamos a correr el Maratón, y otros los 10 kilómetros. Además me encontré con conocidos de Instagram, y además con Jorge, un runner que conocía desde hace tiempo gracias al blog y a Google+, y al que me hizo mucha ilusión desvirtualizar, he de decir que incluso hablamos de hacer el Maratón juntos, pero él llevaba mucho mejor ritmo que yo, y al final no fue posible, pero conocernos y charlar, fue todo un lujo. Tras eso, nos fuimos junto a mis compañeros a degustar el plato típico de Valencia, la paella, y después al hotel a descansar, que ese día habíamos madrugado para el viaje, y al día siguiente, también tocaba madrugar.

La noche del Maratón, primero me costó dormir, y luego, me desperté antes de las seis y cuarto que era la hora en que sonaría el despertador, y ya no logré dormirme. Lo primero al despertarnos fue felicitar al peque, ese día era su cumpleaños, tres años que tiene ya, como pasa el tiempo!!!, y tras la correspondiente felicitación con canción de cumpleaños incluída, nos vestimos, y bajamos a desayunar al bar del hotel. El desayuno, como es habitual no fue excesivo, un té, un zumo de naranja y una tostada, lo suficiente para no salir a correr con el estómago vacío. Luego volvimos a la habitación, y me preparé para la carrera.

Con un compi de Forrest y un conocido de Instagram
En esta ocasión, como el hotel estaba en la misma calle donde se tomaba la salida, apenas tuve que desplazarme unos metros hasta mi cajón, y eso me sirvió para estar más tranquilo en la habitación, reposar el desayuno y salir a la calle listo para la carrera, sin necesidad de tener que llevar nada que quitarme o ponerme antes de entrar al cajón de salida. En el trayecto del hotel al cajón, me encontré con otro conocido de Instagram al que desvirtualicé, para él, Valencia era su primer Maratón.

Ya en el cajón de salida me uní con dos compañeros del grupo de Forrest, los cuales debutaban en la distancia, y para mi sorpresa, los veía más calmados que yo, tal vez fuese porque ellos iban sin presión, solo con la intención de acabarla, y yo en cambio me había marcado el objetivo de acercarme a las 3 horas y 50 minutos, sea como fuere, el charlar con ellos me ayudó a relajarme.

Desvirtualizando a Jorge, de Google+
Llegó el momento del pistoletazo de salida, empezar a andar hasta la línea de salida, últimos ánimos con mis compañeros, y momento de despedirse, ellos iban a ir más tranquilos de ritmo. Después de pensarlo mucho, me decidí por no arriesgar en exceso, y mantener un ritmo de 5:20 min/km, y según viese como iba transcurriendo la carrera intentar apretar más, o ir al ritmo que las piernas me dejasen si me veía muy agotado. En este caso en ningún momento me propuse ir junto a un globo, ya que no había globos ni de 3h 55´, ni de 3h 50´, por lo que el globo de las 4 horas iría a un ritmo muy bajo, y el de las 3h 45´, lo veía un poco arriesgado de salida.

Los primeros kilómetros, como suele ser habitual, cuesta mantener un ritmo constante, muchos corredores, diferentes ritmos, cada uno buscando su sitio en la calzada, y yo buscando no acelerarme demasiado, y es que debo reconocer que tenía que ir frenándome para no lanzarme demasiado, por lo que fui muy pendiente del ritmo que me marcaba el GPS. Lo malo de eso, es que ya desde el primer kilómetro el GPS me marcaba con algo de antelación los kilómetros, a los que marcaba la carrera, y ese desfase poco a poco se notaba en el crono.


En el kilómetro 5, primer punto de referencia, el crono del GPS me marcó 26´31”, es decir a un ritmo de 5:18 min/km, pero aún me quedaban unos metros hasta que pasé por el PK5, en el que el crono fue de 26´59”, a un ritmo de 5:24 min/km, así que en cinco kilómetros, ya llevaba un desfase de casi medio minuto. Pasado ese punto, primer avituallamiento, la temperatura aún era fresca, pero se preveía que fuese en aumento, por lo que decidí ir hidratándome poco a poco en cada avituallamiento, para no tener que hacerlo luego de golpe cuando llegase el calor, así que cogí una botella de agua, le di un par de sorbos, y la eché a un lado. Decir que a la altura del kilómetro 3 me encontré con un corredor que ya iba andando, sinceramente como te presentas a un maratón para ponerte a andar prácticamente desde la salida??, está claro que algo falla cuando eso sucede, y que lo más sensato en esos casos, es retirarte.

Desvirtualizando a otro conocido de Instagram
Pasado el kilómetro 5, el recorrido empezó a ser de rectas largas de ida y vuelta, en las que podías ver la cantidad de corredores que iban por delante, y también por detrás, además eran tramos más abiertos, donde en un día con viento lo hubiésemos pasado mal, pero por suerte no corría nada de viento. En este tramo empecé a ir muy a gusto, era más ancho, había que esquivar menos corredores, y empecé a fijar un ritmo constante, lo cual siempre me viene bien a mi forma de correr. Tras cuatro largas rectas, nos colocamos en el PK10, en el avituallamiento de ese punto decidí coger un vaso de bebida isotónica (en los avituallamientos fui alternando coger agua en uno, y bebida isotónica en otro), el cual no me bebí entero. El kilómetro 10 de nuevo el GPS me lo marcó por delante, 53´04”, a un ritmo de 5:18 min/km (5:19 min/km el ritmo del Pk5 al PK10), mientras que mi paso por el PK10 real, fue de 53´47”, a un ritmo de 5:23 min/km (5:22 min/km el ritmo del Pk5 al PK10). En ese kilómetro, estaba mi mujer con mi hijo, y como siempre me pasa, eso fue un subidón de adrenalina, es increíble la reacción que genera en el cuerpo verlos.

Los primeros 10 kilómetros ya estaban, había conseguido no acelerarme mucho, y por el ritmo del GPS iba en lo que me había marcado, incluso un par de segundos mejor, y tras hacer un cálculo mental, vi que el ritmo real, tampoco era malo, ya que solo suponía perder tres segundos por kilómetro respecto a lo que tenía planeado.

Altimetría Maratón de Valencia
El recorrido seguía siendo de largas rectas, con bastante espacio, y por suerte el viento seguía sin aparecer, debo decir, que a pesar de las largas rectas, el recorrido no se hacía nada monótono, en parte gracias a la gran animación de público, música, y batucadas, que había en casi todas las zonas del recorrido. En el avituallamiento de este punto, decidí tomarme el primer gel, aunque tenía pensado tomármelo más adelante, empezaba a notar el estómago vacío, y decidí adelantarlo. Por otro lado, el GPS y los kilómetros del recorrido seguían aumentando su desfase, según el GPS había hecho los 15 kilómetros en 1h 19´36”, a un ritmo de 5:18 min/km (ritmo del Pk10 al PK15 de 5:18 min/km), mientras que el paso real por el PK15 fue de 1h 20´36”, ritmo de 5:22 min/km, (ritmo del Pk10 al PK15 de 5:22 min/km). En ese momento empecé a pensar que aunque iba bien de ritmo según el GPS, en realidad no iba tan bien como quería, y ya había un desfase de 1 minuto entre el GPS y la realidad.

Puedes leer la segunda parte pinchando aquí.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Tercer Maratón de 2017, Valencia. ¡Vamos a por él!

Viernes noche, quedan menos de 36 horas para tomar la salida del Maratón de Valencia, el que será mi tercer Maratón del año 2017, con el que cerraré el reto que me había marcado para este año, de hacer tres maratones. Mañana viajaremos hasta Valencia, aún nos queda un viaje en coche de unos 370 kilómetros, antes de pasar a recoger el dorsal y visitar la feria del corredor.


Esta última semana los entrenamientos han bajado bastante de volumen y de intensidad, lo cual es habitual, buscando como siempre, mantener las piernas activas, a la vez que no cargarlas mucho de cara al Maratón. En esta ocasión en lugar de dos entrenamientos, como venía siendo habitual en los anteriores maratones, he hecho tres, el primer entrenamiento fue de 33´41¨, para hacer 5,63 km, a un ritmo de 5:59 min/km, y lo completé con una sesión de core y estiramientos en el gimnasio. El segundo entrenamiento fue de 55´21”, para hacer 10,18 km, a un ritmo de 5:26 min/km. Y el último fue de 36´, para hacer 6,13 km, a un ritmo de 5:52 min/km, y lo completé con una sesión de core, ejercicios de propiocepción y estiramientos.

La maleta ya está hecha, y en esta ocasión hay pocas dudas respecto a la ropa, y es que no dan nada de lluvias, y el pronóstico es que empecemos con 9 grados, y acabemos en torno a los 19 grados, por lo que optaré por camiseta, manguitos (hasta que entre en calor y me los baje), y pantalón corto.

Como siempre, antes de nada, toca chequear que llevo todo:

Para la recogida del dorsal:

1.- Documento Nacional de Identidad
2.- Comprobante de la inscripción
3.- Mail de la organización con la asignación del dorsal

Para el Maratón:

1.- Camiseta personalizada de A mis 40 y…
2.- Manguitos
3.- Pantalón corto
4.- Perneras
5.- Calcetines sin costuras, para evitar en lo posible las rozaduras
6.- Zapatillas Adidas Ultra Boost
7.- Reloj GPS
8.- Gafas de sol
9.- Gorra
10.- Portadorsales
11.- Geles High5


La semana, como es habitual, he estado revisando el recorrido, viendo que es completamente llano, y con alguna que otra recta muy larga. La semana también la he dedicado a intentar comer alimentos ricos en carbohidratos, y también ricos en magnesio, además de intentar descansar lo máximo posible, para llegar en las mejores condiciones a la línea de salida del Maratón.

Y ahora la gran duda, una vez acabado el plan de entrenamientos, y haber llevado la metodología habitual de la semana del Maratón, ¿Cómo enfoco la carrera?, y ahí está la gran duda, mi idea inicial era la de intentar acercarme a las 3 horas 50 minutos, eso es un ritmo de 5:30 min/km, más o menos, pero el plan que he hecho es para hacer un tiempo de 3 horas 45 minutos, es decir 5:20 min/km, solo que ese plan tenía ocho semanas con cuatro sesiones de entrenamiento, y yo siempre he hecho tres, con lo cual llevo unos 90 kilómetros menos en las piernas de los que saldrían con el plan, y por otro lado están los test de carrera que he hecho, que me han demostrado que voy muy bien de ritmo y de fuerza, y que me marcan que podría ir incluso a 5:15 min/km. Así que la duda es si ser cauto e ir al ritmo que tenía pensado de 5:30 min/km, o arriesgar con el ritmo de 5:15 min/km, lo que supondría acercarme a las 3 horas 45 minutos, u optar por algo intermedio de salida, 5:20 min/km, y ver cómo va la carrera, que tal vez sea la opción más sensata.

Ahora, eso sí, las prioridades para el Maratón son las de siempre:

1.- Cruzar la meta en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
2.- Sufrir lo menos posible.
3.- Disfrutar lo máximo posible.
4.- Mejorar mi marca de 3:56:01
5.- Si voy bien de ritmo, intentar bajar de las 3 horas y 50 minutos.

Como he comentado anteriormente, el plan que he hecho es para estar en torno a las 3 horas y 45 minutos, básicamente es el mismo plan que usé para el Maratón de Sevilla, solo que con ritmos más intensos, y como os he comentado con ocho semanas de cuatro sesiones. Estos pequeños cambios de un plan a otro han supuesto que haya hecho 30 kilómetros más en el plan de Valencia (596,27 km), que en el de Sevilla (566,51 km), y todo con menos tiempo de entrenamiento, 54 horas 28 minutos en Valencia, por las 54 horas 31 minutos de Sevilla.

Resumen plan entrenamientos Sevilla


Resumen plan entrenamientos Valencia

Y ya, como siempre daros las gracias por los ánimos que me habéis ido dando estas semanas, tanto aquí en el blog, como es otras redes sociales, y en unos días espero contaros que he cumplido con el reto de hacer tres Maratones en 2017.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

VIII Derbi de las Aficiones Madrid

Si hay una carrera a la que le tengo un especial cariño, es sin dudad el Derbi de las Aficiones, fue en ella, en la que allá por el año 2013, debuté en un 10 kilómetros, y fue ella, sin lugar a dudas, la que hizo que me enganchase completamente a correr. Todo lo que hoy soy como corredor popular, todos los kilómetros que llevo recorridos, todas las metas que he cruzado, sin duda todo eso, se lo debo a esta carrera.

Este año el Derbi de las Aficiones de Madrid era especial, ya que suponía un importante test a tan solo una semana del Maratón de Valencia, después de los que ya había hecho en septiembre en Madrid corre por Madrid 2017, y en octubre en el Medio Maratón de Ávila.


Como siempre, empezaré por la organización, la retirada del dorsal es muy cómoda, ya que te mandan un mail con tu dorsal y solo tienes que llevarlo impreso junto a tu DNI, y se puede hacer desde varios días antes, por lo que cuando yo fui a retirarlo apenas tuve que esperar. La bolsa del corredor, pues como viene siendo habitual, bastante rácana, el dorsal, la camiseta, papeles de publicidad, y una lata de cerveza isotónica 0,0, que eso ni es cerveza ni es isotónico, y que yo creo que lo regalan en las carreras, porque no me imagino a nadie pagando por tomarla. El día de la carrera el avituallamiento final está mejor, zumo, agua, fruta y una bolsa de snacks. Este año criticar un aspecto, el ropero hasta ahora era gratuito, dejabas las bolsas en unas furgonetas en el estadio Santiago Bernabéu, y las retirabas posteriormente en el estadio Vicente Calderón, este año si querías hacer eso, tenías que pagar dos euros adicionales en la inscripción.

Antes de la salida, quedada con el grupo de running con el que comparto entrenamientos, y momento de hacer foto grupal. También en esta carrera coincidí con mi prima, que al igual que yo estaba en el test previo al Maratón de Valencia, así como con otros conocidos de Instagram, sin duda, la red social que más corredores me está dando a conocer.


En la salida otro cambio, en lugar de salir desde la Avenida de Concha Espina, fondo sur del estadio Santiago Bernabéu, salimos desde la calle Padre Damián, lateral este del estadio, con la salida de antes encarábamos el Paseo de la Castellana a los pocos metros de la salida, pero con la nueva ubicación, vamos en paralelo al Paseo de la Castellana, y no accedimos a ella hasta casi el primer kilómetro. El resto igual que años anteriores, dos arcos de salida, uno para colchoneros y otro para merengues, y salidas con marcas de tiempo para que cada uno se sitúe en lo que cree que va a hacer, el problema de esto, el de siempre, que hay muchos corredores irrespetuosos que aunque vayan a ir a un ritmo inferior, se colocan por delante, lo que hace que luego ralenticen y vayan estorbando, con el consecuente peligro que ello supone.


El resto del recorrido el mismo que en ediciones anteriores, bajar por el Paseo de la Castellana, Plaza de Colón, Paseo de Recoletos, Plaza de Cibeles, Neptuno, Plaza de las Cortes, Carrera de San Jerónimo, Puerta del Sol, Calle Mayor, Plaza de la Villa, calle Bailén, Viaducto de Segovia, Gran Vía de San Francisco el Grande, Puerta de Toledo, Pirámides y Vicente Calderón. Como siempre, una carrera con un recorrido muy asequible.

Para esta carrera, debo decir que iba con la idea de mejorar mi marca, e intentar acercarme lo máximo posible a los 45 minutos, y es que si en la quinta semana del plan había conseguido hacer 46´13”, estando ya en la semana trece del plan, y con un perfil más favorable, mejorar en torno a un minuto debería de ser posible, por otro lado, estaba que el jueves había hecho la sesión de fondo, y llevaba una carga de 16 kilómetros en las piernas, pero desde luego, por intentarlo no iba a ser. Y como iba bastante confiado, decir que el Garmin lo fije en un ritmo de 4:30 min/km, para intentar hacer el mayor número de kilómetros en ese ritmo.


El primer kilómetro fue un poco problemático, la nueva ubicación de la salida, hacía que corriésemos por calles más estrechas, además era como un falso llano en subida, y a todo ello había que sumarle la gente que se había colocado bastante por delante de su ritmo, así que aunque quería haber salido algo más rápido, no lo conseguí, y me tuve que conformar con hacer el primer kilómetro en 4´58”.

A partir de ese primer kilómetro y casi hasta el seis, empezaba terreno favorable, además de bastante ancho, por lo que tocaba empezar a recuperar tiempo, me coloqué a la izquierda de la calzada, y empecé a acelerar el ritmo, aprovechando lugares que eran más llanos, para recuperar un poco, y en seguida volver a apretar, pero intentando llevar siempre un ritmo fijo, sin muchos acelerones ni frenazos. Entre el kilómetro 2 y el 3, conseguí pasar al globo de los 45´, lo cual fue una importante inyección de moral para los kilómetros siguientes. Los cuatro kilómetros siguientes los hice en 4´18” el PK2, 4´25” el PK3, 4´25” el PK4 y 4´29” el PK5.

Por tanto a mitad de carrera llevaba un tiempo de 22´35”, lo que significaba que podría estar dentro de los 45´ al final de la carrera, como yo tenía en mente.


Pasado el avituallamiento, en el cual decidí no pararme, ya que no hacía nada de calor, y no necesitaba hidratarme, giramos a la derecha, y nos encontramos con el PK6 (el cual hice en 4´24”), y con la mayor complicación de la carrera, una subida con una importante pendiente que iba desde Paseo del Prado hasta la Carrera de San Jerónimo. La subida se empieza a notar un poco antes del Congreso de los Diputados, el ritmo se ralentizó, y yo decidí echarme a la izquierda para adelantar corredores. El kilómetro 7, junto con el kilómetro 1, son los más complicados, en este caso primero por la subida, y segundo porque pasa por unas zonas muy bonitas, muy emblemáticas, como es la Puerta del Sol y la calle Mayor, pero donde el espacio se estrecha mucho, y como no consigas ir haciéndote hueco, terminas frenando en exceso, y todo eso al final se nota en el crono, el PK7 lo hice en 4´48”. En ese kilómetro me llevé una mala sorpresa, y es que el globo de los 45´ se puso a mi par, lo cual me puso en alerta, no podía dormirme, estaba en tiempo de entrar en los 45´, pero no podía descuidarme si no quería quedarme con la miel en los labios.

Acabada la calle Mayor, lo que quedaba de recorrido era algo más de dos kilómetros, un primer tramo con algo de toboganes, posteriormente una bajada con una importante pendiente, para continuar con un tramo de falso llano con algo de bajada, y encarar la última subida, con un importante estrechamiento de la calzada, ya dentro del último kilómetro, tras ello, un doble giro a izquierda, para encarar la línea de meta.


El PK8 lo hice en 4´23”, y lo pasé con el globo de los 45´ pegado a mí, y ahí lo tuve hasta que llegamos a la bajada de la Puerta de Toledo, en la que decidí apretar el ritmo, e ir lo más rápido posible, pero siempre con cabeza, ya que lo importante no era el crono de ese día, sino el Maratón del 19 de noviembre. Pero a pesar de ello corrí, vaya si corrí, hasta el punto de hacer mi kilómetro más rápido en una carrera, y es que el PK9 lo hice en 4´09”, y aún quedaba un kilómetro, en el que estaba el repecho final, así que decidí seguir apretando el ritmo, y en la subida tuve la suerte de ponerme detrás de un corredor que llevaba un buen ritmo y que me fue abriendo paso, lo cual fue de agradecer, ya que eso supuso que no tuviese que bajar casi mi ritmo.

Una vez hechos los dos giros a izquierda encaré la recta de meta, en ese momento pase el Garmin de la opción ritmo a la opción crono, y vi que el crono marcaba poco más de 44´, en ese momento ya si baje el ritmo, extendí los brazos y encaré los últimos metros haciendo el avión, y es que el domingo fue como me sentí, me sentí como un avión, haciendo mi 10 kilómetros más rápido, y consiguiendo algo que no había ni soñado, ser sub 45. El PK10 también lo hice en 4´09”, para un total de 44´28”, a un ritmo de 4:27 min/km, y de nuevo haciendo todos los kilómetros por debajo de 5´, y no solo eso, haciendo ocho kilómetros por debajo de 4´30”, algo impensable hace unos meses.


A modo de anécdota decir que en mi debut en 2013, hice esta carrera en 54´29”, es decir, en cuatro años, he bajado 10 minutos mí tiempo en la misma carrera. Y en lo que respecta a mi mejor marca anterior, que era de 46´13”, en las ocho semanas que han pasado del plan, la he bajado en 1´45”.


Y tras las carreras de los mayores, las carreras infantiles, donde volvió a participar el pequeñajo, su quinta carrera ya, y como ya no es un bebe, empieza a disfrutarlas y a ser más competitivo, aunque lo mejor el detalle final, cuando le dieron la medalla, e imitando el gesto que yo hago (el cual es imitación del que hace Nadal), sin nosotros decirle nada, cogió la medalla y la mordió.